El jaque al Moskva, el emblemático buque ruso, despertó un fuerte revuelo en los principales protagonistas de la guerra en Ucrania.
El buque de guerra Moskva, el barco insignia de Rusia, fue alcanzado por dos misiles ucranianos antes de hundirse en el mar Negro, dijo ayer un alto funcionario del Pentágono, calificándolo como un "gran golpe" para Moscú.
Al informar a los periodistas bajo condición de anonimato, el funcionario estadounidense confirmó el relato de Ucrania sobre el incidente, que según Rusia fue causado por la explosión de municiones a bordo. "Evaluamos que lo golpearon con dos Neptunes", dijo el funcionario, refiriéndose a los misiles de crucero antibuque ucranianos.
Dijo que se creía que los ataques causaron víctimas y agregó que Estados Unidos había observado a los sobrevivientes que otros barcos rusos recuperaban en el área.
La hipótesis según la cual misiles ucranianos alcanzaron el buque, como reivindica Ucrania, es creíble, coinciden algunos expertos, mientras que Moscú insiste en que el crucero se hundió tras un incendio.
El ejército ucraniano afirma haber usado este tipo de misiles contra el navío ruso, lo que apoyaría la hipótesis de que el navío fue alcanzado por ellos. Anton Gerashchenko, asesor del Ministerio del Interior de Ucrania, afirmó ayer que el capitán del Moskva, Anton Kuprin, murió por los ataques al buque, que se conocieron el miércoles pasado.
Para Rusia, la tercera guerra mundial ya empezó. El concepto al que suelen acudir figuras asociadas con el Kremlin fue destacado en la televisión estatal rusa por una presentadora que reaccionó así ante la noticia del hundimiento del Moskva.
Olga Skabeyeva, una presentadora y comentarista política del canal Rossiya 1, mantuvo la bajada de línea del gobierno de Vladimir Putin que afirma que el buque insignia de la flota rusa en el mar Negro se hundió producto de un "incendio".
Sin embargo, habló de una "escalada" de parte de Ucrania -que afirma que sus misiles alcanzaron al buque y provocación su hundimiento- que podría "llamarse con seguridad la Tercera Guerra Mundial". "Estamos, definitivamente, luchando contra la propia OTAN (Organización para el Tratado del Atlántico Norte)", dijo la mujer, una de las voces más fieles al Kremlin en los medios rusos.
Rusia prometió ayer intensificar sus bombardeos contra Kiev tras el naufragio de su buque, y el primero de estos ataques fue contra una fábrica de los misiles con los que los ucranianos dicen haber hundido el "Moskva". "Los ataques con misiles en lugares de Kiev aumentarán", anunció el portavoz del Ministerio de Defensa, Igor Konashenkov. El funcionario detalló que durante las últimas horas destruyeron una fábrica de misiles a 30 kilómetros de la capital ucraniana.
La última vez que un barco de este tamaño se perdió en un conflicto bélico fue el crucero argentino General Belgrano, que fue torpedeado y hundido por el submarino nuclear británico HMS Conqueror el 2 de mayo de 1982, durante la guerra de Malvinas. Alessio Patalano, experto naval de Londres, subrayó que la del Moskva "es una de las pérdidas navales más severas desde Malvinas".
El impacto
Si se confirma definitivamente que el buque de los rusos fue impactado por misiles antibuque ucranianos, sería el buque de guerra ruso de mayor relevancia perdido en acción desde 1941, cuando los bombarderos alemanes acribillaron el acorazado soviético Marat en el puerto de Kronshtadt.
Duro revés y gran pérdida material
El hundimiento del Moskva, el buque insignia de la flota rusa del mar Negro, fue un duro revés para Rusia.
El hundimiento de este crucero portamisiles privó a Rusia del buque con mayor capacidad de fuego que tenía en el mar Negro y constituye su mayor pérdida material en lo que va de su invasión a Ucrania. Su valor se estima en 750 millones de dólares.
El armamento del Moskva incluía 16 misiles antibuques Vulkán y 64 misiles antiaéreos S-300F, además de artillería, torpedos y cargas de profundidad. Además, estaba dotado de un helicóptero antisubmarino Ka-27.
Con 186,5 metros de eslora, 20,8 metros de manga y un desplazamiento de 11.490 toneladas, el buque, que desarrollaba un velocidad máxima de 30 nudos, fue botado en 1979 y cuatro años más tarde entró en servicio en la Armada soviética con el nombre de Slava (gloria).
A bordo de él, en 1989, el entonces presidente soviético, Mijaíl Gorbachov, viajó a Malta para reunirse con su homólogo estadounidense George Bush padre.
En 1996, ya integrado en la Armada de Rusia, fue rebautizado como Moskva y en su historial figuran misiones de apoyo en la guerra ruso-georgiana de 2008 y del contingente militar ruso desplegado en Siria.
El crucero portamisiles participó en la captura de la pequeña isla ucraniana de las serpientes en el mar Negro el 24 de febrero pasado, el día en que Rusia lanzó su invasión a Ucrania.
"¡Buque de guerra ruso, vete al carajo!", fue la respuesta que recibió el Moskva a su exigencia de rendición de la guarnición del guardia fronterizo ucraniano Román Gríbov, quien junto con 12 compañeros fue capturado prisionero. Más de un mes después los guardias fronterizos ucranianos fueron canjeados por prisioneros rusos. Para entonces la frase de Gríbov ya se había convertido en un lema en Ucrania.

