Abelardo de la Espriella asumió este viernes la Presidencia de Colombia para el período 2026-2030, en una ceremonia inédita que se realizó en Cali y rompió con la tradición de celebrar la transmisión de mando en Bogotá. El abogado y dirigente de derecha recibió la banda presidencial y juró ante el presidente del Congreso, Honorio Miguel Henríquez Pinedo, en medio de un fuerte operativo de seguridad y una jornada atravesada por tensiones políticas y judiciales.
El acto se desarrolló en la Arena de la Universidad Santiago de Cali, hasta donde llegaron delegaciones internacionales y autoridades de distintos países. La sesión del Congreso comenzó oficialmente cerca de las 14.40, antes del momento central de la posesión.
De la Espriella llegó al poder luego de imponerse en la segunda vuelta presidencial frente al senador izquierdista Iván Cepeda. El Consejo Nacional Electoral oficializó su victoria el 24 de junio y confirmó también a José Manuel Restrepo como vicepresidente para el período 2026-2030.
Una posesión inédita fuera de Bogotá
La decisión de trasladar la ceremonia a Cali marcó uno de los principales rasgos del inicio del nuevo gobierno. La ciudad recibió por primera vez una transmisión de mando presidencial de estas características, en una apuesta de De la Espriella por descentralizar el poder político.
La ceremonia estuvo rodeada de un importante despliegue de seguridad, debido tanto a la situación de orden público en la región como a la tensión política que precedió al acto.
El nuevo mandatario decidió además que su primer discurso presidencial no se desarrollara en el recinto del Congreso. Tras recibir la banda presidencial, tenía previsto dirigirse a las Fuerzas Militares desde el Batallón Pichincha, en un gesto con el que buscó remarcar su respaldo a los uniformados.
El juramento y los 21 cañonazos
Uno de los momentos centrales de la jornada ocurrió cuando el presidente del Congreso, Honorio Miguel Henríquez Pinedo, tomó juramento a De la Espriella.
Luego, el nuevo mandatario recibió la banda presidencial y el Ejército Nacional realizó los tradicionales 21 cañonazos en reconocimiento al comienzo de su mandato.
Más tarde, De la Espriella tomó juramento a su vicepresidente, José Manuel Restrepo, quien quedó formalmente incorporado al nuevo gobierno.
Durante su intervención, Henríquez planteó algunos de los principales desafíos que deberá afrontar la nueva administración: orden público, inseguridad, narcotráfico, minería ilegal, situación fiscal, sistema de salud y corrupción.
El titular del Senado también defendió la legitimidad de las instituciones frente a los cuestionamientos surgidos desde sectores opositores y llamó al diálogo político.
La ausencia del petrismo y los cuestionamientos electorales
La llegada de De la Espriella al poder se produjo en un clima político particularmente tenso. El Pacto Histórico, espacio del presidente saliente Gustavo Petro, decidió no participar de la ceremonia y convocó movilizaciones en distintas ciudades.
La oposición también mantuvo cuestionamientos sobre el resultado electoral. En paralelo a la posesión, avanzaron presentaciones judiciales que buscan revisar aspectos relacionados con los comicios.
Pese a esas objeciones, el Consejo Nacional Electoral ya había oficializado la elección de De la Espriella tras completar el escrutinio nacional. La diferencia final frente a Cepeda fue de 251.854 votos, según los resultados oficiales informados por el organismo electoral.
Una ceremonia con invitados internacionales
La asunción también tuvo una fuerte presencia internacional. Entre los invitados destacados estuvo el rey Felipe VI de España, además de presidentes y delegaciones de distintos países latinoamericanos.
Para el nuevo gobierno, la ceremonia representa el comienzo de una etapa de fuerte giro político en Colombia. De la Espriella llega con una agenda centrada especialmente en seguridad, lucha contra los grupos armados y narcotráfico, mientras que desde la oposición ya anticiparon una postura de fuerte confrontación.
Así, la histórica posesión en Cali no solo marcó el comienzo del gobierno de Abelardo de la Espriella: también dejó expuesta la profunda división política que atraviesa a Colombia tras una elección definida por un margen estrecho.