25 de octubre de 2026 - 09:51

Brasil: Lula busca la reelección y Flávio Bolsonaro llega como favorito a un balotaje con impacto en la región

Más de 158 millones de electores deciden entre la continuidad del progresismo y un giro a la derecha, en una elección que también tiene consecuencias para Argentina, Estados Unidos y el mapa político sudamericano.

Brasil vive este domingo una jornada decisiva. Más de 158 millones de personas están habilitadas para elegir entre dos modelos opuestos: el del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, referente de la izquierda que aspira a un nuevo mandato, y el del senador Flávio Bolsonaro, hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro y candidato del Partido Liberal. El ganador gobernará durante los próximos cuatro años.

El escenario actual es producto de la sorpresa de la primera vuelta, el 4 de octubre. Aunque las encuestas anticipaban una victoria del líder del Partido de los Trabajadores, Bolsonaro terminó primero con el 47% de los votos, dos puntos por encima de Lula, que sumó el 45%. La diferencia fue de 2,2 millones de sufragios.

Desde entonces, el panorama cambió. El senador aparece como favorito, aunque el mandatario achicó la distancia en las últimas dos semanas. Algunos sondeos le dan a Bolsonaro una ventaja mínima, mientras que el último de Datafolha reflejó un empate técnico. Para el analista Marco Teixeira, de la Fundación Getúlio Vargas, el candidato opositor tiene “algo de ventaja” y llega más sólido porque cuidó de no alejar al electorado moderado, además de contar con el voto antilulista.

La clave para Lula está en los más de 33 millones de brasileños que no fueron a votar el 4 de octubre, alrededor del 21% del padrón. Se trata de un sector con mayor presencia en los estratos más postergados y en el nordeste empobrecido, donde el presidente tiene su principal bastión. Sin embargo, no hay garantías de que ese electorado se movilice en masa. Del lado de Bolsonaro pesan otros factores: el apoyo de los candidatos que quedaron eliminados, que juntos reunieron cerca de cinco puntos, y el respaldo de los principales partidos de centroderecha, el llamado Centrão, que suele armar mayorías en el Congreso.

La jornada no se limita a la presidencia. Siete estados que no definieron su gobernador en la primera vuelta también van a balotaje, entre ellos Río de Janeiro y Brasilia.

En el plano regional, a sus 80 años Lula es el último gran exponente de la izquierda en Sudamérica, ya que el gobierno uruguayo de Yamandú Orsi tiene un perfil más moderado y menor peso político y económico. Una victoria de Bolsonaro, de 45 años, no solo marcaría el final del ciclo del dirigente histórico, sino que reconfiguraría el mapa político de la región y tendría repercusiones en Buenos Aires, donde Javier Milei hizo campaña por el candidato opositor y cuestionó con dureza al mandatario brasileño.

Un cambio de gobierno también supondría el alineamiento inmediato de Brasil con Donald Trump y su ingreso al Escudo de las Américas, la iniciativa de la Casa Blanca para coordinar la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado. Argentina ya forma parte del plan, que Lula rechaza y que habilita la presencia de tropas estadounidenses en la zona.

Según Teixeira, lo que está en juego es el modelo de país: la continuidad de una fuerte inversión en políticas públicas e inclusión social, o un esquema más liberal, con un Estado que se retira de ciertos programas y gasta menos en lo social. También se define si Brasil seguirá buscando un lugar propio en la política exterior o se encolumnará detrás de Estados Unidos.

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