28 de octubre de 2026 - 22:27

Choque de trenes en España: los audios que revelan las advertencias ignoradas antes de la tragedia

Las comunicaciones entre una maquinista y el centro de control de Atocha muestran que el tren Iryo permanecía detenido por fallas técnicas, mientras al AVE le ordenaron continuar a velocidad normal. La colisión dejó 68 muertos, según el balance difundido.

Los audios de las comunicaciones entre los maquinistas y el centro de control ferroviario de Atocha, en Madrid, sumaron nuevos elementos a la investigación por el choque de dos trenes de alta velocidad en España. La conductora de una formación Iryo advirtió que no podía reanudar la marcha por problemas técnicos, pero el centro de control no habría tomado medidas para detener o hacer reducir la velocidad del AVE que circulaba por la misma vía.

Las conversaciones, difundidas por el diario El País, se produjeron entre las 8.36 y las 8.53 del miércoles, en los minutos previos a la colisión ocurrida en la zona de Toledo. De acuerdo con la información publicada, el accidente dejó 68 muertos y abrió interrogantes sobre las decisiones adoptadas durante una falla en el sistema ferroviario.

La falla técnica y la orden de continuar a velocidad normal

La secuencia comenzó alrededor de las 8.30, cuando una falla en el sistema informático de seguridad provocó la detención automática de seis trenes que circulaban por el tramo Madrid-Sevilla, en ambos sentidos. A partir de ese momento, la operación pasó a depender de instrucciones manuales desde el centro de control de Atocha.

A las 8.36, el maquinista de un tren AVE de Renfe, que transportaba a 397 pasajeros, se comunicó con el controlador. La respuesta fue una orden para que reanudara la marcha: “Reanude la marcha al amparo del BSL con marcha normal”.

Según la reconstrucción difundida, el protocolo previsto para estas situaciones exige verificar que la vía esté despejada antes de autorizar la circulación. Además, cuando se avanza sin el sistema automático de seguridad, corresponde aplicar el procedimiento de “marcha a vista”, que obliga a circular con precaución y a una velocidad máxima de 40 kilómetros por hora para poder frenar ante un obstáculo.

Sin embargo, el AVE recibió la indicación de continuar a velocidad normal. Según lo informado por medios españoles, uno de los maquinistas había advertido que la circulación debía reanudarse con el límite de velocidad previsto para esas circunstancias.

La advertencia de la maquinista del Iryo

Mientras el AVE avanzaba, el tren Iryo, de la empresa homónima y con 147 pasajeros a bordo, permanecía detenido a unos 25 kilómetros por delante, en las inmediaciones de Urda, en Toledo.

A las 8.41, la conductora informó al centro de control que no podía continuar por un problema en la formación. “He tenido una pérdida de transmisión circulando en BSL. Estoy detenida, en la entrada de Urda”, comunicó.

El operador le pidió que esperara un momento y luego le indicó que intentara reanudar la marcha tras desconectar y volver a conectar el sistema. Pero el inconveniente persistió.

A las 8.48, la maquinista volvió a comunicarse para explicar que no podía reiniciar el sistema LZB y que seguía inmovilizada ante una señal de entrada. La respuesta del centro de control fue: “Pues nada, en cuanto pueda. Y si tiene problemas, ahora nos llama”.

De acuerdo con la secuencia reconstruida por El País, para entonces el AVE se encontraba a unos cinco minutos del impacto. No se produjo una nueva comunicación con el tren de Renfe para ordenarle que se detuviera o redujera la velocidad, pese a que la formación Iryo continuaba inmovilizada.

A las 8.53 se produjo la colisión entre ambos trenes.

La investigación y la situación del controlador

Tras el accidente, el ministro de Transportes de España, Óscar Puente, calificó el episodio de “inexplicable” e “inverosímil” por tratarse de una línea de alta velocidad. Según las primeras reconstrucciones difundidas, una de las hipótesis apunta a un posible error humano en la gestión de la emergencia provocada por la falla técnica.

El controlador que intervino en las comunicaciones habría sido apartado de sus funciones y debía ser interrogado por la Guardia Civil en el marco de la investigación judicial. Medios españoles también informaron que, tras el siniestro, mantuvo contacto con su abogado, las autoridades judiciales y profesionales de apoyo psicológico.

Las comunicaciones son una pieza clave para reconstruir qué ocurrió durante los 17 minutos previos al choque, determinar si se incumplieron los protocolos de seguridad y establecer las eventuales responsabilidades. La investigación deberá precisar cómo se autorizó la marcha del AVE mientras el Iryo seguía detenido y qué medidas podrían haberse tomado para evitar la tragedia.

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