Descubren en Brasil un fósil prehistórico con una extraña mandíbula torcida
Un equipo de paleontólogos identificó los restos fósiles de un animal que vivió hace 275 millones de años, con un curioso sistema dental para triturar comida.
En un lecho seco del noreste de Brasil, un grupo de paleontólogos desenterró lo que, a simple vista, parecía un fósil más. La sorpresa llegó tras observar la pieza detenidamente: una mandíbula retorcida y dentada reveló la existencia de un animal prehistórico que vivió hace 275 millones de años en el supercontinente Gondwana. El hallazgo, publicado en la revista Proceedings of the Royal Society B, aporta un capítulo a la historia evolutiva de los primeros vertebrados terrestres.
El protagonista de este descubrimiento lleva el nombre de Tanyka amnicola. El término “Tanyka” proviene del idioma guaraní y significa “mandíbula”, mientras que “amnicola” hace referencia a un animal que habita cerca de los ríos.
Los investigadores, liderados por Jason Pardo del Field Museum de Chicago, han identificado al menos nueve mandíbulas inferiores con una torsión inusual, lo que descarta totalmente una malformación producto de la fosilización.
“La mandíbula tiene una torsión extraña que nos volvió locos durante años tratando de entenderla”, relató Pardo. Esta peculiaridad anatómica, lejos de ser un accidente geológico, resultó ser una adaptación natural de la especie. “La mandíbula tiene una torsión extraña que nos volvió locos durante años tratando de entenderla”, relató Pardo. Esta peculiaridad anatómica, lejos de ser un accidente geológico, resultó ser una adaptación natural de la especie.
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Anatomía nunca vista en tetrápodos
El rasgo más distintivo de Tanyka amnicola es su mandíbula girada lateralmente, con dientes que no apuntan hacia arriba sino hacia afuera y hacia los lados. En la cara interna, orientada hacia la lengua en otros vertebrados, se encuentra una placa cubierta de dentículos: diminutos dientes que forman una superficie rugosa.
Según el equipo científico: “Los dentículos de la mandíbula inferior probablemente frotaban contra estructuras similares en la parte superior de la boca, creando un efecto de rallador para triturar el alimento”.
Este mecanismo de alimentación resulta extremadamente inusual entre los tetrápodos primitivos, cuyos representantes solían atrapar presas enteras o desgarrarlas con dientes cónicos. Como explicó Juan Carlos Cisneros, coautor del estudio en la Universidad Federal de Piauí en Brasil: “Pensamos que Tanyka era herbívoro y que comía plantas al menos parte del tiempo”, un comportamiento poco común en su linaje.
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Un linaje fósil que resistió la extinción
Los fósiles provienen de la Formación Pedra de Fogo, un yacimiento clave para estudiar los ecosistemas del Pérmico temprano. Hasta este descubrimiento, los paleontólogos creían que los “stem tetrapods” o tetrápodos primitivos habían desaparecido mucho antes de esa época, cediendo el paso a grupos más modernos como los antepasados de reptiles, aves y mamíferos.
El hallazgo de Tanyka amnicola sugiere que algunos linajes antiguos lograron sobrevivir en Gondwana mucho más allá de lo que se pensaba.
Según The Natural History Museum de Londres: “Tanyka es como un ornitorrinco de su tiempo, un fósil viviente que coexistía con especies ya evolucionadas”. Esta coexistencia revela que la transición evolutiva fue más prolongada y compleja, con linajes antiguos compartiendo el mismo entorno que formas más avanzadas.
A pesar de que solo se han hallado mandíbulas, los investigadores estiman, por comparación con especies cercanas, que Tanyka amnicola tenía el cuerpo de una salamandra grande, con un hocico alargado y una longitud que podría rondar el metro. Su hábitat probable eran lagos y zonas húmedas, acorde con los sedimentos de la región.
La mayoría de los fósiles de tetrápodos antiguos proceden de Europa y Norteamérica, pero la aparición de este ejemplar en Sudamérica aporta una perspectiva diferente.
“La Formación Pedra de Fogo es una de las únicas ventanas que tenemos para conocer los animales de Gondwana durante el período Pérmico temprano”, destacó Ken Angielczyk del Field Museum. “La Formación Pedra de Fogo es una de las únicas ventanas que tenemos para conocer los animales de Gondwana durante el período Pérmico temprano”, destacó Ken Angielczyk del Field Museum.
Como concluyó Pardo: "Tenemos nueve mandíbulas de este animal y todas presentan la misma torsión, incluso las mejor conservadas. No es una deformación, es simplemente la forma en que estaba hecho el animal”. La historia de Tanyka ilustra cómo un modesto fósil puede transformar nuestra comprensión de la evolución en la Tierra.