El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este miércoles que la represión violenta del régimen iraní contra las protestas multitudinarias “parece estar disminuyendo” y que Teherán habría decidido no avanzar con ejecuciones de manifestantes. “Han dicho que los asesinatos han cesado y que las ejecuciones no se llevarán a cabo y vamos a averiguarlo”, señaló el mandatario.

En paralelo, el régimen iraní cerró su espacio aéreo durante casi cinco horas en la noche, en medio de preocupaciones por una posible acción militar de Estados Unidos. La medida obligó a aerolíneas a cancelar, desviar o retrasar vuelos, de acuerdo con reportes del sector aeronáutico.

Además, Teherán amenazó con lanzar ataques contra bases militares de Estados Unidos y de sus aliados en Medio Oriente si Washington interviene en apoyo a las protestas. En ese marco, surgieron reportes diplomáticos sobre la evacuación preventiva de personal estadounidense de la base aérea Al Udeid, en Qatar.

La tensión externa coincidió con un endurecimiento de la represión interna. El jefe del Poder Judicial iraní, Gholamhosein Mohseni Ejei, anunció la puesta en marcha de juicios “rápidos” contra los detenidos por delitos de moharebeh o “guerra contra Dios”. Mientras el régimen reconoció por primera vez una cifra global de 2.000 muertos durante los disturbios, organismos independientes como HRANA elevaron el conteo a 2.571 fallecidos verificados y denunciaron que más de 10.000 personas permanecen bajo custodia.