Los mercados internacionales reaccionaron con fuerza al acuerdo de paz alcanzado entre Estados Unidos e Irán. Apenas se confirmó el entendimiento entre ambas naciones, el precio del petróleo registró una marcada caída debido a la expectativa de una normalización del suministro energético mundial y la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz.
Según distintos reportes internacionales, el barril de crudo Brent llegó a retroceder cerca de un 3%, mientras que días antes el West Texas Intermediate (WTI) había registrado bajas superiores al 5% tras conocerse los primeros avances de las negociaciones.
El acuerdo contempla el cese de las hostilidades, la reapertura de Ormuz —una de las rutas marítimas más importantes para el transporte de petróleo en el mundo— y el levantamiento progresivo de sanciones económicas sobre Irán. Estas medidas reducen el temor a interrupciones en el abastecimiento global de energía, uno de los principales factores que había impulsado los precios al alza durante los últimos meses.
La noticia también impactó positivamente en los mercados bursátiles. En Asia, la Bolsa de Tokio registró fuertes ganancias, mientras que los inversores interpretaron el acuerdo como una señal de mayor estabilidad económica y menor presión inflacionaria a nivel global.
Además, ya comenzaron a observarse movimientos de embarcaciones en el estrecho de Ormuz, donde varios buques retomaron su tránsito luego de meses de restricciones y tensiones militares. Aunque las compañías navieras mantienen cierta cautela, el mercado interpreta que la reapertura del corredor marítimo podría acelerar la normalización del comercio energético.
El memorando firmado entre ambos países establece una hoja de ruta de 60 días para avanzar hacia un acuerdo definitivo. Entre otros puntos, prevé el levantamiento gradual de sanciones, la supervisión internacional del programa nuclear iraní y mecanismos de control para garantizar el cumplimiento de los compromisos asumidos.