Irán denunció este domingo un ataque contra un sitio nuclear en construcción en el suroeste del país, en medio de una nueva escalada con Estados Unidos que incluyó bombardeos adicionales y el lanzamiento de misiles iraníes hacia Jordania, en un episodio que vuelve a poner en riesgo la estabilidad regional. Mientras, el Ejército estadounidense informó que un nuevo militar murió el sábado en Irak durante la detonación controlada de un dron iraní.
Con esta muerte, asciende a 17 el número de soldados estadounidenses fallecidos desde el inicio de la guerra. Además, un segundo soldado resultó herido, pero no de gravedad. También continúan las investigaciones sobre restos hallados tras un ataque previo en Jordania, donde un efectivo permanece desaparecido.
El Comando Central estadounidense confirmó que completó su octava noche consecutiva de bombardeos contra objetivos iraníes, en una ofensiva que, según Washington, tuvo como objetivo a la Guardia Revolucionaria, el brazo paramilitar iraní. Añadió que el ataque estaba diseñado para degradar la capacidad de Irán de controlar el estrecho de Ormuz y “castigar rápidamente a las fuerzas del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica”, una base clave de poder en la teocracia de Irán que controla su arsenal de misiles balísticos.
Las imágenes difundidas por el ejército estadounidense parecían mostrar bombardeos realizados por aviones de combate y misiles de crucero Tomahawk lanzados desde el mar.
La operación fue presentada también como una represalia directa por los ataques que causaron la muerte de dos militares estadounidenses en Jordania. El Pentágono informó que son más de 420 heridos desde el comienzo de la guerra el 28 de febrero.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, sostuvo que “el sacrificio no hace sino fortalecer nuestra determinación”, en un mensaje que refuerza la disposición de Washington a sostener las operaciones militares incluso ante el riesgo de una escalada mayor.
Irán respondió con una ofensiva múltiple que incluyó ataques con misiles y drones contra bases y objetivos estadounidenses en el Golfo Pérsico. Según la televisión estatal iraní, fueron alcanzadas instalaciones militares en Kuwait, entre ellas el campamento Al-Adiri y la base aérea Ali Al Salem, blancos recurrentes en los últimos días.
Las autoridades de Kuwait confirmaron impactos en infraestructura crítica, incluida una planta desalinizadora que fue atacada por segundo día consecutivo y sufrió un incendio. Las fuerzas armadas kuwaitíes indicaron que lograron interceptar parte de los proyectiles, aunque reconocieron daños en instalaciones energéticas sensibles.
El alcance regional del conflicto se evidenció también en Bahrein, cuyas defensas aéreas interceptaron ataques iraníes, y en Jordania, donde las sirenas antiaéreas se activaron mientras el Ejército afirmaba haber derribado al menos tres misiles. El Ejército de Israel informó además que detectó lanzamientos desde Irán hacia la ciudad jordana de Aqaba, en la frontera israelí, lo que incrementa el temor a una ampliación del conflicto hacia territorio israelí.
El jefe militar israelí, Eyal Zamir, afirmó este domingo que el Ejército se encuentra preparado para reanudar de inmediato el combate contra Irán, de acuerdo con un comunicado emitido por las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI).