Simón Pedro González tiene 28 años y una trayectoria que combina la rigurosidad científica con la innovación tecnológica. Tras formarse en la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (UNSJ) y trabajar en los inicios de la empresa local Fold, partió a la Universidad de Utah con una beca Fulbright. Hoy, mientras se prepara para su doctorado, tiene un objetivo claro: que el conocimiento no se quede afuera, sino que vuelva a las aulas sanjuaninas.
¿Cuáles fueron tus estudios en el exterior y cómo llegaste a eso?
Yo estudié la licenciatura en Ciencias de la Computación aquí en San Juan, en la Facultad de Exactas. En agosto de 2024, me fui a Estados Unidos, a la Universidad de Utah, para hacer una maestría en computación con orientación en Inteligencia Artificial (IA). Mi enfoque fue la IA aplicada al ámbito científico, específicamente en astronomía y medio ambiente. Ahora estoy volviendo de paso San Juan, pero voy a seguir con un doctorado en la misma universidad.
¿Cómo se dio esa oportunidad en EEUU?
Fue a través de una beca Fulbright, que es una organización del gobierno de los EE.UU. para fomentar la educación superior y los lazos entre países. Pasé por muchas evaluaciones: ensayos, exámenes de inglés y entrevistas. Tuve la suerte de quedar y elegir universidad. Pero la beca tiene una misión clara que yo comparto: uno se va a formar afuera para luego regresar y hacer difusión en la comunidad de donde salió.
¿Por qué te enfocaste primero en las aplicaciones para investigación?
Vengo de una familia vinculada a la ciencia: mi papá es astrónomo y mi mamá es profesora de historia. Mi interés por la matemática y la ciencia viene de ahí, aunque la computación la descubrí por mi cuenta al final de la secundaria, cuando empecé a interesarme por el código. Entré a la carrera con la idea fija de hacer software para cómputo científico.
¿Te fuiste habiendo trabajado en empresas tec sanjuaninas?
Así es, soy uno de los "muchachos Folcode”. Entré a trabajar ahí cuando todavía era Travel Pack y éramos apenas unas 15 personas. Estuve mucho tiempo con ellos y recién me fui de la empresa cuando surgió la oportunidad de viajar a Estados Unidos. Para ese entonces, la empresa ya se le había vendido a una multinacional.
¿Qué temas elegiste para tu maestría en Estados Unidos y por qué te enfocaste en estos?
Puse el foco en dos áreas científicas. Primero la astronomía me interesaba porque mi tesis de grado aquí en San Juan fue sobre análisis de cúmulos estelares. Allá en Utah trabajé en la calibración de datos de radiotelescopios, usando IA para corregir imperfecciones en las antenas causadas por el clima o la electrónica. El segundo tema tiene que ver con el medio ambiente y la contaminación aérea porque es clave tanto San Juan como el valle de Salt Lake City, donde está la universidad, porque tienen problemas similares de contaminación aérea por factores geológicos y climáticos.
¿Por qué decidiste volver después de terminar tus especializaciones?
Primero, porque era la idea desde el principio por la beca. Pero segundo, porque me parece fundamental trasladar la formación que recibí. He visto que aquí muchos cursos de IA se quedan en lo superficial. Para desarrollar la IA en Argentina y San Juan se necesitan conocer las bases y los fundamentos matemáticos. Mi idea es, mientras hago el doctorado (que espero terminar en 3 años), dar charlas, talleres o cursos en la Facultad de Exactas, coordinando con gente como Sergio Zapata, Jorge Castro o Miriam Herrera.
¿Dónde ves que San Juan puede sacar más provecho de la IA?
¡En muchísimas áreas! En la minería es clave para la exploración, para saber dónde perforar integrando datos geológicos, o para el mantenimiento predictivo de maquinaria. También en salud (análisis de imágenes), logística y en el gobierno para el mantenimiento de infraestructura pública. La adopción de la IA es rápida y necesitamos profesionales locales con criterio para aplicarla correctamente.
¿Cómo trabajan el tema de IA en las universidades de Estados Unidos?
Mientras acá buscamos cómo integrar la IA en todo, allá en las universidades se está volviendo mucho a la era "pre-internet" para las evaluaciones. Se evalúa con papel y lápiz en clase, incluso pidiendo a los alumnos que escriban código a mano. Es la única forma de garantizar que el trabajo sea de autoría propia y no generado por una IA en casa.