Un equipo internacional de arqueólogos, liderado por especialistas de la Universidad de Helsinki, concretó uno de los descubrimientos más impactantes de los últimos tiempos para la historia precolombina. Mediante el uso de tecnología de punta, identificaron una red de más de 20.000 estructuras ocultas bajo la vegetación del sudoeste de la Amazonia, lo que confirma la existencia de una sociedad compleja y de gran escala que desafía los paradigmas tradicionales.
La tecnología LiDAR: los "ojos de láser" que revelaron el pasado
Durante siglos, la densa capa forestal y el acelerado crecimiento de la vegetación tropical funcionaron como un escudo impenetrable, ocultando los rastros de las civilizaciones que poblaron la cuenca del Amazonas.
Sin embargo, el panorama cambió radicalmente gracias al uso de LiDAR (Light Detection and Ranging), una herramienta de escaneo aéreo mediante pulsos láser que es capaz de "atravesar" el dosel de los árboles y mapear con precisión milimétrica la superficie del suelo.
Gracias a esta tecnología, los investigadores pudieron documentar cientos de kilómetros de asentamientos interconectados en el estado brasileño de Acre, demoliendo la vieja teoría de que la Amazonia era un territorio virgen habitado únicamente por pequeñas tribus nómadas.
¿Cómo era la civilización oculta bajo el Amazonas?
El estudio, publicado en la prestigiosa revista científica Nature, detalla que las estructuras halladas revelan una planificación urbana y social altamente desarrollada. Entre los elementos más destacados del complejo figuran:
Zanjas y terraplenes geométricos: Obras monumentales de gran tamaño con funciones defensivas, políticas y ceremoniales.
Redes viales: Caminos rectos elevados que conectaban los diferentes puntos neurálgicos de la región.
Centros comunitarios: Espacios destinados a reuniones masivas, rituales y toma de decisiones colectivas.
Evidencia agrícola: Rastros de horticultura avanzada y manejo de especies vegetales y arbóreas (como maíz, mandioca y calabaza).
Los expertos calculan que en su etapa de mayor apogeo, entre los años 100 y 300 d. C., esta extensa red pudo haber estado habitada por entre 1,25 y 3 millones de personas.
Este descubrimiento se suma a otros hallazgos recientes en regiones como Mesoamérica y los Andes, obligando a la comunidad científica a replantearse el impacto real de las poblaciones precolombinas sobre el ecosistema sudamericano.
Entre los hallazgos más relevantes se destacan:
Miles de zanjas y terraplenes con formas geométricas de gran tamaño
Caminos rectos que unían los principales centros ceremoniales
Evidencia de cultivo de maíz, yuca, mandioca y calabaza
Prácticas de horticultura y manejo de especies arbóreas