El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, ha exigido este domingo la apertura del estrecho de Ormuz y la preservación de “todos los yacimientos energéticos” de Oriente Medio ante la guerra que mantienen Irán, Estados Unidos e Israel desde el pasado 28 de febrero. En un mensaje difundido a través de la red social X y escrito en inglés, el jefe del Ejecutivo ha advertido de que el actual escenario internacional sitúa al mundo en “un punto de inflexión global”.
Sánchez ha alertado de que una intensificación del conflicto podría “desencadenar una crisis energética a largo plazo para toda la humanidad”, en un contexto marcado por el bloqueo de uno de los principales enclaves estratégicos para el transporte de petróleo a nivel mundial. “El mundo no debería pagar las consecuencias de esta guerra”, ha subrayado el presidente del Gobierno.
El posicionamiento del Ejecutivo español llega en un momento de máxima tensión en la región, con el estrecho de Ormuz bloqueado desde hace tres semanas y con decenas de petroleros varados a la espera de una resolución del conflicto. Aunque Irán sostiene que permite el paso parcial de embarcaciones de países no aliados de Estados Unidos e Israel, la situación ha alterado ya los flujos comerciales y energéticos.
Las medidas del Gobierno español
La preocupación expresada por Sánchez no se limita al plano geopolítico. El pasado viernes, el presidente anunció un plan de medidas para paliar el impacto económico derivado de la guerra en Irán, con una movilización de 5.000 millones de euros. Durante su comparecencia, el jefe del Ejecutivo advirtió de que el conflicto estaba provocando ya las primeras “réplicas de un terremoto económico de escala global”, con efectos visibles en el encarecimiento de los combustibles.