Europa suma un nuevo hito arquitectónico y religioso. Polonia finalizó la construcción de la estatua de la Virgen María más alta de todo el continente, un imponente monumento que supera los 55 metros de altura total y que promete convertirse en un imán para el turismo religioso mundial.
El megaproyecto, que se llevó a cabo en las inmediaciones del Santuario de Nuestra Señora de los Dolores en la localidad de Kikól (al noroeste de Varsovia), destaca no solo por sus dimensiones colosales, sino también por la historia privada de fe que hay detrás de su financiamiento.
¿Cómo es la imponente estructura de la "Virgen de Europa"?
Las cifras de la obra sorprenden a los expertos en construcción y fieles por igual:
- Altura de la escultura: La figura de la Madre de Dios alcanza los 40,6 metros.
- El pedestal: Se levanta sobre una base arquitectónica de 15 metros diseñada con la forma geométrica de una corona.
- Altura total: La combinación de ambos elementos eleva el monumento a los 55,6 metros.
Con estas proporciones, la imagen mariana polaca deja atrás a otros monumentos históricos del continente —como la estatua de la Madre de Dios en Miribel, Francia, de 35 metros—, posicionándose firmemente en el mapa de las grandes estructuras sacras del globo, aunque sin alcanzar los 90 metros de la imponente torre de Filipinas (la más alta del mundo).
Una ofrenda millonaria y privada
Detrás de este gigantesco proyecto no se encuentra el Estado ni fondos eclesiásticos tradicionales, sino un matrimonio de empresarios locales. La obra fue íntegramente financiada por Roman Karkosik, uno de los hombres más ricos de Polonia, y su esposa Grayna.
Ambos, reconocidos filántropos y devotos de la región, decidieron realizar esta monumental ofrenda votiva en su ciudad natal como muestra de su fe, impulsando a la vez la economía y la visibilidad de una pequeña comunidad rural de apenas 1.500 habitantes.
La alcaldía de Kikól destacó que el área circundante fue completamente remodelada para recibir a los miles de peregrinos y turistas que ya comenzaron a llegar. El complejo no solo funcionará como un centro de oración permanente, sino también como un punto clave para eventos culturales y religiosos de gran envergadura en Europa del Este.