El presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro protagonizaron el primer debate televisado de la segunda vuelta en Brasil, emitido por la cadena Band. La corrupción y la seguridad dominaron un intercambio tenso, con reproches cruzados sobre las familias de ambos candidatos.
Lula acusó a la familia Bolsonaro de hacer de la mentira su sello y le pidió explicaciones por una suma millonaria entregada por un banquero encarcelado para financiar una película sobre Jair Bolsonaro, un caso bajo investigación policial. Flávio respondió con ironía y le advirtió que “su nariz estaba creciendo”.
Seguridad: “guerra” al narcoterrorismo vs. Ministerio
Flávio, candidato del Partido Liberal, prometió recuperar los territorios controlados por organizaciones criminales y declarar la guerra al “narcoterrorismo” desde enero. Propuso penas de hasta 80 años de prisión para los líderes y sostuvo que los delincuentes terminarán presos o neutralizados. También acusó al Gobierno de aplicar una política de excarcelación por falta de plazas en las cárceles.
Lula le recordó que el senador no votó a favor de la reforma constitucional de seguridad pública que su Gobierno envió al Congreso en marzo del año pasado. Defendió la ley antifacciones, que endurece las penas a los integrantes de organizaciones criminales, y responsabilizó a los gobiernos regionales por el fracaso en la lucha contra el delito. Si el Senado aprueba su reforma, prometió crear de inmediato un Ministerio de Seguridad Pública para coordinar la acción federal con los estados y municipios. Además, dijo que irá contra los delincuentes de los barrios y también contra quienes dirigen las estructuras criminales desde condominios de lujo.
Milei, Trump, Ortega y Maduro, en la mesa
La política exterior también tuvo su lugar. Lula vinculó a su rival con el presidente argentino Javier Milei y con el estadounidense Donald Trump, y lo desafió a pedir prestada la “motosierra” de Milei para recortar el presupuesto. Flávio contestó que, si gana, dará un “tijeretazo” a la corrupción del Gobierno, y asoció a Lula con el nicaragüense Daniel Ortega y con Nicolás Maduro, de quien dijo que está preso. Mencionó además al expresidente iraní Mahmoud Ahmadinejad, con quien Lula intentó mediar hace más de una década.
Flávio Bolsonaro ganó la primera vuelta del 4 de octubre con el 47% de los votos, frente al 45% de Lula, que busca un cuarto mandato. Tras esos resultados, el mandatario reforzó su estrategia en redes sociales, con influenciadores jóvenes, y promovió medidas como la condonación de deudas para microemprendedores, becas universitarias y la eliminación de impuestos a los combustibles.
En paralelo, el Congreso aprobó una enmienda constitucional que establece dos días de descanso remunerado por semana, una de las banderas de campaña de Lula. Flávio, que se había manifestado en contra, terminó votando a favor.
El domingo 25 de octubre se definirá quién conducirá Brasil.