El 9 de diciembre de 2018 quedó marcado para siempre. Un antes y un después en la historia de la Copa Libertadores de América con la inédita e inolvidable definición entre River Plate y Boca Juniors en el mítico Bernabeu y después de todos los incidentes, escribió una página especial. Argentina, con todos sus dramas a cuestas desde lo organizativo y económico, ratificó con esa final que en el continente tiene peso propio. Poner a sus dos más grandes en la finalísima fue paso gigante pero antes, en el acceso a la Fase Final, ya había demostrado que no era casualidad que clasificaran Racing, Independiente y hasta el mismo Atlético Tucumán. Y el desafío quedó planteado para esta edición que comienza con la fase de grupos donde no estará Talleres de Córdoba al que se le escapó por nada su clasificación.

