"Corcho" Villalba, el fiscal que es símbolo de Adepu: el día que fundó un equipo, el título con el que infla el pecho y su faceta bilardista

Desde hace 24 años está vinculado a la Liga de Profesionales, como jugador o como DT. Las anécdotas de un personaje entrañable.

En el fútbol de Adepu hay personajes que trascienden los resultados. Leonardo “Corcho” Villalba es uno de ellos. Fiscal, futbolero desde chico y protagonista de varias generaciones dentro de la liga, construyó su camino entre goles, equipos y amistades, hasta convertirse en un símbolo con nombre propio dentro de la historia de la competencia.

Claro que no es un recién llegado. Desde los 27 años -cuando volvió de estudiar Abogacía en Córdoba- nunca se desligó del fútbol de profesionales de San Juan. Jugó, dirigió, armó equipos y fue parte de una transformación que vio crecer a Adepu desde sus viejas canchas en el Colegio Médico hasta el predio actual en Santa Lucía. “Desde que empecé nunca dejé de participar, como jugador o como técnico. Tengo un montón de historias”, resume el fiscal de la UFI Delitos contra la Propiedad, que ahora con 51 sigue con asistencia perfecta cada fin de semana.

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Viejos tiempos. Una foto retro de una formación donde aparece el protagonista de esta nota.

Viejos tiempos. Una foto retro de una formación donde aparece el protagonista de esta nota.

El equipo que nació en un asado

Si hay una historia que lo pinta de cuerpo entero es la de Ramones, el equipo que fundó junto al “Purruco” Raúl Antuña. No hubo planificación ni proyecto deportivo: simplemente hubo un tercer tiempo.

Fue poco antes de la pandemia. “Estábamos conversando en el asado y dijimos 'hagamos un equipo solo para jugar y comer, sin entrenar'. Y justo venía caminando Ramoncito Guerra, que era el asador que teníamos, y le pusimos Ramones en honor a él”, cuenta, a las risas.

Lo que empezó como una excusa para juntarse terminó siendo un equipo ganador, en ese momento con figuras de la talla del “Roly” Rodríguez: “Estaba el 'Toto' Páez, el 'Tato' González atajaba, el 'Taza' Paiva que ha jugado Nacional B, el 'Purruco', el 'Roly', yo… éramos como 8 o 9 y completamos con otros muchachos para jugar en Juniors”.

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Con la de Ramones. El fiscal Villalba posa con indumentaria de Ramones, el equipo que fundó.

Con la de Ramones. El fiscal Villalba posa con indumentaria de Ramones, el equipo que fundó.

Ascendieron consecutivamente de la C a la B y de la B a la A, donde volvieron a salir campeones, convirtiéndose en un proyecto serio que al día de hoy sigue compitiendo en la categoría, ahora con renovación de nombres.

“Siempre fue un equipo de buen juego, con muchos exfutbolistas profesionales donde se priorizaba el buen trato de la pelota. Ahora, luego del recambio, pasamos a ser más verticales, apostamos más al contragolpe”, explica Villalba, ya en su rol de entrenador del equipo.

En el presente torneo empezaron con el pie derecho, con 6 puntos de 6 posibles. Mientras, Ramón, aquel asador que inspiró el nombre, sigue siendo parte: es el presidente del equipo y un personaje dentro de la liga, sin soltar las puntas de espalda a las brasas.

De Desamparados a Adepu

Antes de Adepu, “Corcho” Villalba tuvo su historia en el fútbol competitivo. Hizo inferiores y a los 17 años debutó en la Primera local de su amado Sportivo Desamparados, aunque fuera de su puesto natural. “Soy enganche o delantero pero el DT Paesano me puso de 5 porque en esa época estaba en ese puesto el célebre 'Bocha' Silva”, recuerda.

Aquella tarde en cancha de Villa Obrera dejó una anécdota imperdible: jugó con unos botines blancos pintados por un tío en honor al “Negro” Tchamí que estaba en Boca y, según una crónica de la época, “lo mejor de un partido gris en Chimbas fueron los botines blancos de Villalba”.

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Después, la vida lo llevó a Córdoba. Allí empezó la carrera de Abogacía pero no abandonó el fútbol: jugó en la liga universitaria y en clubes locales, con momentos inolvidables como un clásico barrial que ganó con dos goles de tiro libre sobre la hora, con la camiseta de Argentino Central, más conocido como “La Charla”, en la B cordobesa: “El día anterior se había recibido mi mejor amigo y me había acostado re tarde. Ni quería ir a jugar pero fui. Después quería que me sacaran en el entretiempo. Pero seguí en cancha y faltando cinco minutos lo dimos vuelta con dos goles míos de tiro libre”.

El fiscal corta las carcajadas para contar que es un especialista en remates de pelota parada: en un torneo de Adepu jugando para Abogados A salió goleador con 18 conquistas. “17 fueron de tiro libre y uno de penal”, vuelve a reírse quien ha disputado tres mundiales de Abogados, uno en España, otro en Marruecos y el último en Croacia.

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El ADN bilardista

Si hay algo que define a Villalba es su forma de ver el fútbol. Y no duda cuando le preguntan: es bilardista. “Me encanta la picardía y los mínimos detalles, en eso está la diferencia”, dice. A esa premisa no la limita al deporte: la traslada también a su profesión. Como abogado litigante primero y ahora como fiscal, asegura que la diferencia siempre estuvo en “estudiar un poco más que el resto y buscarle la quinta pata al gato. Y no tengo pelos en la lengua para decirlo: con eso marcaba una diferencia y me lo hacían saber los fiscales y los jueces”.

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Esa mirada analítica también aparece en sus equipos. No tiene un único estilo: se adapta a los jugadores. Puede armar un equipo ofensivo, como aquel de Club de Amigos en Libres A que hacía cuatro goles por partido, o uno más pragmático, como su actual versión de Ramones.

“Me gusta más el fútbol nacional que internacional. Me apasiona el fútbol de ascenso”, aclara quien además de ser Puyutano es hincha de River.

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El título que lo marcó

Ganó mucho. En distintas categorías y roles. Pero hay un título que, según sus palabras, destaca por encima del resto: el Torneo Nacional de la Abogacía 2024, disputado en Mar del Plata, donde fue campeón como entrenador.

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“Es la primera vez que San Juan sale campeón argentino en ese torneo”, remarca con orgullo.

El camino no fue fácil: eliminaron en semifinales al bicampeón Tucumán (“les hicimos un gol de contragolpe y no se lo sacaron más”) y en la final vencieron a Chaco por penales. Fue un equipo particular: todos abogados, incluso el técnico. Un detalle que, para alguien como Villalba, también cuenta.

“Corcho” es de esos personajes que siempre tiene una anécdota para contar. Acá introduce la del “Flaco” Alonso, arquero de ese equipo, que “atajó en inferiores en River y siempre nos reíamos cuando mostraba una foto y nos contaba que Franco Constanzo era suplente de él”.

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El fútbol como cable a tierra

En su vida profesional conviven causas judiciales, responsabilidades y decisiones complejas. Pero en la cancha, todo cambia. “Adepu es mi cable a tierra”, dice.

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Ahí comparte partidos con colegas, policías, ex rivales en Tribunales e incluso personas que alguna vez defendió. Y, lejos de tensiones, lo que predomina es la camaradería.

También se animó a dirigir en el fútbol femenino con Las Bogas, donde llegó a instancias decisivas. “Fue una forma de ponerme a prueba. Es otra experiencia, más formativa, pero muy enriquecedora”, asegura.

Actualmente, este Apertura 2026 es el primer torneo donde solamente está presente como entrenador y no como jugador, pues una lesión ligamentaria se lo impide. En Abogados Rufrano, categoría Veteranos A, esperan que pueda volver cuanto antes con sus goles. Mientras tanto, sigue dirigiendo en Ramones y en el corto plazo tiene un nuevo desafío: el Argentino en Tucumán, donde viajará como entrenador.

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Más allá de los títulos, los equipos y los años, lo que sostiene la historia de Leonardo Villalba en Adepu es esa mezcla de pasión, pertenencia y disfrute que se repite cada fin de semana. Porque para “Corcho”, el fútbol nunca fue solo un resultado: es el lugar donde se encuentra con los amigos, donde descarga la intensidad de su trabajo y donde, como desde hace más de dos décadas, sigue escribiendo su propia historia dentro de la liga.

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