El Ironman entrega de todo. Historias, vivencias, formas de vivir la vida misma. Sacrificio, metas, objetivos pese a todo y contra todos se convierten en el combustible para aquellos que como Maximiliano Peralta nunca dejan de intentarlo. La historia de un sanjuanino que jamás renunció a su pasión.
Maxi Peralta estará en el Ironman del próximo domingo. Tiene 32 años, es profesor de educación física y además triatleta de la provincia de San Juan. Practica este deporte hace 15 años y utiliza el triatlón como una herramienta para afrontar la vida de una forma diferente, tal cual como el mismo lo repite.
PASION SIN LIMITES
En el Ironman están aquellos que compiten para ganar, que tienen todo el respaldo, sponsors, estructura, seguimientos. Esos que se dedican meses y meses para ganarlo. Y después vienen los otros. Esos que son puro sacrificio, que combinan horarios, que arman su respaldo con sus propias gestiones y dentro de ese grupo que compiten contra si mismos, está Peralta. Un autogestor de sus Ironman, demostrando que así tiene todo otro sabor.
'Mi camino se suele comparar con el de un lobo solitario, porque confío en mí mismo en cada paso. Mi mayor fortaleza es la consistencia: no soy el más rápido, pero gracias a la disciplina he superado muchas circunstancias desde mis inicios. Sin grandes apoyos, he sido creativo, buscando respaldo en la comunidad, organizando colectas y sorteos, y privándome de muchas cosas para financiar mi preparación. Y, sin embargo, cada paso lo doy a pulmón, enfrentándome a rivales de nivel internacional, en eventos de proyección mundial'. 'Mi camino se suele comparar con el de un lobo solitario, porque confío en mí mismo en cada paso. Mi mayor fortaleza es la consistencia: no soy el más rápido, pero gracias a la disciplina he superado muchas circunstancias desde mis inicios. Sin grandes apoyos, he sido creativo, buscando respaldo en la comunidad, organizando colectas y sorteos, y privándome de muchas cosas para financiar mi preparación. Y, sin embargo, cada paso lo doy a pulmón, enfrentándome a rivales de nivel internacional, en eventos de proyección mundial'.
TRIATLETA COMO ESTILO
Ser triatleta es una forma de vivir. Un estilo, una filosofía y para Maxi eso no se negocia jamás: 'No regalo ningún día: cada jornada de entrenamiento es valiosa. No regalo ni un metro nadando, ni una pedaleada, ni una zancada corriendo. Sin importar el clima, con frío, lluvia, viento o calor, siempre salgo a entrenar y busco dar lo máximo en cada momento. Esta carrera ha sido la más complicada: el evento en el que he tenido más trabas para estar en la línea de largada. El año pasado sufrí lesiones: primero en una rodilla, luego en la otra, y la más grave, dos hernias de disco en la columna vertebral. Además, al final del año, sufrí una caída en la bici, una seguidilla de malos momentos. Saber gestionar todo esto ha sido fundamental'.
SACRIFICIO Y VOLUNTAD
Coordinar horarios, combinar obligaciones, chocar contra la indiferencia de muchos que no asumen lo que es para un triatleta estar en un Ironman, han sido contratiempos a los que Peralta no les sacó el pecho.
'A pesar del esfuerzo, también se me ha complicado el permiso de las licencias deportivas en mi trabajo, lo que ha agregado más trabas a la preparación. Pero no lo veo como un problema, sino como un desafío, una motivación extra para el día de la carrera. Como dice la película ‘En busca de la felicidad’, jamas permitas que nadie te diga que no puedes lograr algo'.
Llegó el momento de la verdad y Maxi encarna la historia de cientos que aman el triatlón y sin tener todo ese respaldo, jamás renuncian. La otra cara de un desafío que enseña a vivir.