La tensión entre la FIFA y la UEFA alcanzó este jueves uno de sus momentos más delicados. Tras una reunión de las 55 federaciones que integran el organismo europeo, la UEFA anunció que ninguna de sus selecciones nacionales participará en competiciones organizadas por la FIFA mientras continúe en pie el proyecto que contempla el ingreso de inversores privados como accionistas de los principales torneos internacionales.
La decisión fue comunicada mediante un duro documento firmado por la entidad presidida por Aleksander Ceferin, que calificó la propuesta como una amenaza para el futuro del fútbol mundial y rechazó cualquier intento de convertir a las competencias en activos comerciales.
"La Copa Mundial de la FIFA pertenece al fútbol. Siempre será así. Y mientras Europa tenga voz, jamás estará a la venta", expresó la UEFA en uno de los párrafos más contundentes del comunicado.
Además, el organismo europeo sostuvo que las federaciones fueron colocadas ante un ultimátum y denunció que el mecanismo impulsado por la FIFA no responde a un proceso democrático.
"No se trata de una decisión democrática, sino de un gobierno basado en la intimidación, un acto de coerción indigno de una institución encargada de la gestión del fútbol mundial", señaló.
El principal punto de conflicto es la posibilidad de que inversores externos ingresen como accionistas en las competiciones organizadas por la FIFA. Según la UEFA, esa decisión modificaría para siempre el modelo de gestión del fútbol, ya que las futuras decisiones sobre calendarios, formatos y organización de los torneos pasarían a estar condicionadas por criterios de rentabilidad económica.
Para la entidad europea, un esquema de estas características pondría en segundo plano los intereses de las federaciones nacionales, las ligas, los clubes, los futbolistas y los aficionados, priorizando las expectativas de ganancias de los inversores privados.
La advertencia adquiere especial relevancia porque en el calendario de la FIFA aparecen competencias importantes en los próximos meses, como el Mundial Femenino Sub-20 que se disputará en Polonia, los playoffs europeos rumbo al Mundial Femenino, el Mundial Femenino Sub-17 y, más adelante, la Copa Mundial Femenina de Brasil 2027. La ausencia de las selecciones europeas tendría un fuerte impacto deportivo y comercial en todos esos certámenes.
En el cierre de su pronunciamiento, la UEFA ratificó que no respaldará el proyecto bajo ninguna circunstancia y dejó un mensaje directo a la conducción de la FIFA.
"El fútbol no puede hipotecar su futuro por dinero. Nadie tiene la autoridad moral para vender aquello que simplemente custodia para la próxima generación", concluyó el organismo europeo, profundizando un enfrentamiento que amenaza con convertirse en una de las mayores crisis institucionales de la historia del fútbol.