A poco más de dos meses para el arranque del Mundial 2026, crecen las alertas en torno a la seguridad de los hinchas que viajarán a Canadá, México y Estados Unidos. Un informe reciente advirtió que el contexto actual podría derivar en situaciones críticas para simpatizantes, trabajadores y hasta periodistas durante el torneo.
El documento publicado por Amnistía Internacional pone el foco en las políticas migratorias vigentes en territorio estadounidense, donde se disputará la mayor parte de los partidos. Según el análisis, el escenario configura una “emergencia de derechos humanos” que podría impactar directamente en quienes asistan al evento.
El reporte señala prácticas como detenciones masivas y procedimientos arbitrarios por parte de agencias federales, lo que genera preocupación sobre posibles abusos. Además, remarca que estas medidas afectarían no solo a extranjeros, sino también a comunidades locales en el contexto del certamen.
“El Gobierno estadounidense ha deportado a más de 500.000 personas desde Estados Unidos en 2025: casi ocho veces el número de personas que asistirán a la final de la Copa Mundial en el Estadio MetLife”, declaró Steve Cockburn, representante del organismo, al detallar la magnitud de la situación. “El Gobierno estadounidense ha deportado a más de 500.000 personas desde Estados Unidos en 2025: casi ocho veces el número de personas que asistirán a la final de la Copa Mundial en el Estadio MetLife”, declaró Steve Cockburn, representante del organismo, al detallar la magnitud de la situación.
El informe también advierte sobre riesgos para derechos fundamentales como la libre expresión y la protesta, en un evento que atraerá la atención global. La ONG sostiene que el clima actual podría derivar en restricciones o represalias contra manifestaciones pacíficas vinculadas al torneo. “La oleada de detenciones y deportaciones ilegítimas, que ha batido récords, sólo ha sido posible mediante la erosión de las salvaguardias de debido proceso”, agregó Cockburn, quien además señaló el impacto social de estas políticas en distintas comunidades.
En México, la preocupación pasa por el despliegue de fuerzas de seguridad ante los altos niveles de violencia, con especial foco en posibles protestas durante el partido inaugural en el Estadio Azteca. Distintos colectivos planean movilizaciones en reclamo de justicia por desapariciones. Por su parte, en Canadá se encendieron alarmas por el impacto social del evento en sectores vulnerables, especialmente personas sin hogar. El cierre de refugios y antecedentes de eventos similares alimentan el temor de desplazamientos forzados en ciudades sede.
“A pesar de la increíble cifra de detenciones y deportaciones, ni la FIFA ni las autoridades estadounidenses han dado garantías", remarcó Cockburn, mientras que el organismo instó a tomar medidas urgentes para evitar que el torneo quede marcado por conflictos fuera de la cancha.