Sin definición. Argentina buscó todo el tiempo el arco rival, por momentos con desesperación. Pero fue incapaz de poder quebrar la defensa y el buen trabajo del portero de Portugal.

Walter Cavalli - Enviado especial
Fotos: Mariano Arias
DIARIO DE CUYO

Está claro que esta eliminación en semifinales del Campeonato Mundial de hockey sobre patines de la Selección argentina ante Portugal (5-0) representa un duro golpe, más allá de los errores que cometió. Es, encerrando un todo, prácticamente un fracaso. Lo reconoce el técnico. También los jugadores. La idea y el objetivo, está claro, era retener el título ganado hace dos años. Y no pudieron hacerlo. Ahora jugará ante Italia por el tercer puesto (a las 3,30) y la final será entre España y Portugal.

Esto no significa el fin. Significa que los engranajes no estuvieron bien aceitados. Que la autocrítica debe llegar como consecuencia. Que deben aprender de los errores cometidos.

La mano ya venía mal del día anterior. Tan o más dramático hubiese caído una derrota ante Angola, en los cuartos de final. Y estuvo ahí nomás que pasara.

El equipo, cuesta creer, perdió confianza en sí mismo tras ese partido ante los africanos.

Estaba claro que Portugal no sería el mismo del partido debut. Pero el grupo lo conversó en la previa. Eso sí, saltaron algunos desentendimientos por haber llegado al relax antes de lo que aconsejable. La confianza parecía que había llegado de nuevo. Lo que nadie imaginaba es que ese puñal en el corazón dejaría la herida abierta. Y eso pasó ante los portugueses en la semifinal. Argentina jugó en su nivel en el primer tiempo. Pero se quedó congelado cuando, en el complemento, Portugal se puso arriba.

El técnico probó una y otra variante. Los jugadores dieron todo. Pero la cabeza ya les jugaba en contra. Y Portugal fue en eso inflexible. No lo perdonó y se aprovechó para golearlo.

Y aquel sueño de retener el título quedó en eso, sólo un sueño. Y ahí es donde aparece la palabra fracaso. Porque cuando alguien tiene un objetivo único, si no lo logra es porque fracasó. A ninguno de este grupo de la Selección les tiene que pesar el término fracaso.

El cuerpo técnico deberá replantearse la situación para proponerse un nuevo objetivo. Nadie le puede achacar algo a Darío Giuliani ni a Daniel Cocinero.

Algunos jugadores tal vez ya no tengan espacio para la revancha por edad.

Otros la podrán buscar con más fuerza porque no estuvieron en el título ganado en Francia en el 2015.

¿Si hubo errores? Seguro que sí. Pero la vida sigue. En el deporte, como dicen, la revancha está a la vuelta de la esquina. ¿Si fue un fracaso? Seguro que sí, porque la meta era otra y no pudieron llegar. A esa palabra, que encierra todo lo negativo, también se la puede dejar en el olvido.

El proceso siempre estuvo bien encaminado. Fue similar al del Mundial anterior. Claro, hay una diferencia. En ese Mundial, Argentina fue campeón. Y en este no.

Si se dieron algunas rispideces, tal vez quedaron puertas adentro. Señalar culpables en forma individual suena como a buscar respuestas incoherentes. Acá el equipo no logró lo que buscaba porque no supo encarar el tema cuando estuvo golpeado. Porque se equivocó y lo eliminaron. Por eso, del error al fracaso hay sólo un hilo.

 

El partido

Rostros serios. Miradas perdidas. Un cuadro dramático de un grupo que llegó hasta acá, la lejana Nanjing de China, luciendo el título de campeón del mundo y que luego de la dolorosa derrota (5-0) ante Portugal dejará ese sitial de lujo. Fue derrota. Impensada si se quiere, porque estos mismos equipos habían jugado en el debut y la victoria de Argentina había sido convincente.

Pero nunca un partido es igual a otro. Y eso lo supo asimilar Portugal, que esta vez le dio a la Argentina una lección de efectividad, pese a que sólo en el tramo final lo superó en el juego. Cuando la albiceleste se debatía entre nervios puros. No se puede desmerecer el triunfo portugués, porque fue inteligente, efectivo y asimiló aquella derrota en el primer partido.

Fue una goleada sustentada en la desesperación argentina. Eso sí, antes, cuando todavía estaban cerca en el tablero, Argentina no tuvo efectividad.