No hay meta que luzca imposible para Novak Djokovic cuando está al 100% de su nivel. El número 1 del mundo volvió a mostrar que su reinado en el circuito de tenis está más vivo que nunca y lo hizo justamente en el polvo de ladrillo del Masters 1000 de Madrid, ese territorio muchas veces hostil y en el que las sonrisas solían ser de Rafael Nadal. Nole venció con solvencia, por 6-3 y 6-4, al griego Stefanos Tsitsipas, verdugo de Rafa en la semi, y no solo sacó más distancia como líder del ranking sino que alcanzó una marca tremenda del histórico Rey del polvo.

El serbio venía de eliminar en la semifinal con una victoria por doble 7-6 al austríaco Dominic Thiem, uno de los colosos en polvo de ladrillo y candidato al título en Roland Garros. Y su rendimiento en la final estuvo a la altura de las circunstancias.

Con clase, potencia y buena defensa en las dosis justas, el serbio sacó ventajas desde el comienzo al quebrar a Tsitsipas en el segundo game. Después ratificó las diferencias y, aunque no pudo concretar sus chances para concretar nuevos quiebres, cerró sin fisuras el set para sellar la primera diferencia.

El ascendente griego de apenas 20 años, que desde este lunes tendrá el mejor ranking de su carrera (superó en el ranking a Juan Martín Del Potro y Kevin Anderson, y será desde este lunes el séptimo del escalafón), buscaba su primer título Masters 1000 y dar otro paso en su sueño de grandeza, pero chocó contra la enorme figura del mejor tenista del mundo.

También en el segundo set, más allá de alguna laguna muy esporádica, Djokovic dejó todo el tiempo una sensación de superioridad. Su juego se adaptó a la perfección a la altura de Madrid -no cedió sets en todo el torneo- y en el cuarto match point consiguió cerrar la victoria que le permite encarar con optimismo el futuro.

El serbio alcanzó una marca tremenda de Nadal: con 33 títulos, ahora comparten el primer puesto entre los tenistas más ganadores de Masters 1000. Pero Nole va por más: en Roland Garros, para el que inevitablemente se perfila como uno de los candidatos, podría hacer todavía más grande su historia y llegar a lo que no pudieron ni Nadal ni Roger Federer en sus mejores momentos: alcanzar cuatro títulos de Grand Slam consecutivos.

Más allá del título del serbio, parecen soplar nuevos vientos en el circuito de tenis. Al menos en lo que al polvo de ladrillo se refiere, donde Rafael Nadal ya no está mostrando el dominio abrumador de otras temporadas. El español, indiscutido rey de la tierra batida en los últimos años, todavía no pudo conseguir un título en esta temporada -ni siquiera alcanzó una final en los tres certámenes que disputó sobre la superficie naranja- y en Madrid capituló en una gran semi contra Tsitsipas. Ese que, tropezón al margen, sigue dando señales de que será un gran protagonista del circuito en los años que vendrán.