Al podio. La Selección argentina debió conformarse con el tercer puesto pese a haber ganado cinco de los seis partidos que jugó. En Barcelona 2019 intentará tener su revancha.

Walter Cavalli - Enviado Especial
Fotos: Mariano Arias
DIARIO DE CUYO

 

Si hay un partido que ningún equipo quiere jugar es el que sirve para determinar qué plantel es el tercero en el campeonato. Y eso es lo que se veía en las caras de los argentinos y de los italianos antes de empezar el último partido del torneo para ambos. Pero los muchachos de la Albiceleste, los más dolidos tras la derrota del día anterior, se armaron de coraje, apretaron los dientes y se la jugaron. Terminaron ganando 3-2 y con eso se apoderaron del tercer puesto del Campeonato. La medalla de bronce si se quiere. Esa que se dio después de haber jugado seis partidos y haber ganado cinco de ellos. Claro, el que perdió, fue el que más le dolió.

Ayer en ese panorama sin alegría expuesta pero con ganas de ganar, los dos metieron desde el principio. Italia tal vez haya sido más intenso, por eso llegó con un poco más de peligro (tiro de Cocco en el palo) pero Argentina se fue recuperando a medida que pasaban los minutos.

Entonces no extrañó que el Albiceleste se ponga en ventaja. Matías Platero tiró fuerte, la pelota dio entre el palo del arquero y el de Pablo Alvarez y el árbitro que estaba más cerca marcó tanto del jugador del Barcelona.

Pero Italia reaccionó y, a los dos minutos, logró empatar. Lo hizo el ex Andes Talleres Samuel Amado y todo quedó como al principio. El técnico Giuliani siguió con su método de ir rotando en forma permanente el equipo en cancha. Pero el juego argentino caía en vaivenes. Por momentos le pasaba a Italia por arriba. En otros era superado por la entrega de los tanos.

Pero está visto que el gran déficit de este equipo argentino en la segunda ronda fue su escasa efectividad y ante Italia lo volvió a sufrir. Es que creó un par de chances clarísimas de gol para desnivelar y no lo concretó. Y su rival, estaba claro, sacó su provecho. A poco más de un minuto para el final, Malagoli metió el segundo de la Azzurra. Lo sintió Argentina. Tanto que prácticamente no tuvo fuerzas para buscar el empate en ese minuto que quedaba.

En el complemento todo siguió intenso pero a la vez impreciso. Los dos tuvieron sus chances. El arquero italiano Barozzi empezó a convertirse en figura. Pero el argentino que era Conti Acevedo, quien había reemplazado a Grimalt, tampoco se quedó atrás y tuvo atajadas decisivas.

Los argentinos empezaron a sentir esa presión que significa jugar en contra del reloj. Pero Matías Pascual tenía preparada una sorpresita. Antes de los 15" se la jugó, dejó dos en el camino y cuando le salía el arquero la tocó corto para festejar con sus compañeros bien abrazados el empate.

Fue un volver a empezar. Eso sí, con apenas diez minutos por jugar. El juego se convirtió en roces permanentes y los árbitros bien gracias. Hasta que faltando poco más de un minuto otro sanjuanino tenía otra sorpresita. Nalo García se despachó con una bomba casi de mitad de cancha y dejó sin chances al arquero italiano. Golazo y a cobrar.

Argentina quedó tercero. Se subió al podio. Lástima no pudo lograr lo que vino a buscar acá a China. Y todo esto a pesar de haber perdido un solo partido y ganado los otros cinco.