En acción. Domingo está al frente de la escuela arbitral de la Liga Sanjuanina pero quiere ampliar el espectro a todo el mapa de San Juan.

 

 

Quedó lejos esa decisión en 1989 de hacer el curso de árbitros en la Liga Sanjuanina de Fútbol. Está fresco el recuerdo aún de aquel debut en 1995 como árbitro nacional hasta el 2005 y en paralelo toda la campaña local desde 1996 hasta 2016. Cientos de partidos, cientos de canchas. Historias y anécdotas que son parte de la vida de Domingo Allegue y que hoy parecen coronados con el final del cursado del Instructorado Nacional de Árbitros que completó el pasado fin de semana en AFA, en Ezeiza. Hoy, Nino disfruta todo lo sembrado y sabe que el sacrificio de haber abrazado el arbitraje le está devolviendo este momento: "Llegar a ser instructor nacional es como cumplir un ciclo. Es completar la carrera sabiendo que uno hizo lo necesario para llegar a ser formador de nuevos árbitros. Fueron dos años de viajar, de cumplir con materias que incluyeron Reglamento, Psicología, Liderazgo, Pedagogía, Técnica, Táctica y Estrategia además de Inglés que hoy es vital para la proyección internacional de cualquier árbitro. Fue el premio a un sacrificio grande pero que lo hice sabiendo que me iba a capacitar para formar jueces en esta zona del país. En San Juan, Carlos (mi hermano) y yo somos los únicos instructores nacionales".

 

"El árbitro de hoy tiene que estar preparado desde todos los aspectos para poder cumplir".
DOMINGO ALLEGUE - Instructor Nacional


Repasando su carrera, Domingo no tiene contabilizados cuántos partidos dirigió pero tiene curiosamente todas las copias de cada uno de sus informes. De los partidos locales, de los regionales y de los nacionales: "Fue una elección de vida y sólo puedo decir que lo disfruté. Conocí mucha gente, compartí con gente de muchísima capacidad y traté de aprender de todos. Me retiré de la actividad en 2016 y creo que coseché muchas amistades gracias al fútbol. Hoy es el momento de trasladar lo que se aprendió con la experiencia a las futuras generaciones de jueces dentro de un deporte que cada día exige más y más profesionalismo. Esa es la idea y además instrumentar la manera de llegar a los departamentos, a cada liga del interior de San Juan con esta formación como para que cada uno tenga su colegio arbitral".

Ese es su próximo desafío y ya trabaja en ese sueño: "El arbitraje fue una forma de vivir para mí y solamente tengo palabras de agradecimiento para todo lo que me dio en mi vida".