Los de Alfredo Berti no renunciaron a seguir buscando en desventaja, y por unos instantes parecieron un vendaval decidido a igualar acciones: a Mauricio Cardillo le desviaron un remate por arriba y Sheyko Studer estrelló un tiro en el travesaño tras el roce en la estirada de Agustín Marchesín.
No obstante, el local ganó con los ingresos de Exequiel Zeballos y Joaquín Ruiz, los mendocinos se desinflaron y recién a la media hora de juego sacudió la modorra el Changuito con un tiro al horizontal que llegó a desviar Centurión. Así, no sorprendió cuando a los 37 Giménez disparó de afuera, dio rebote el arquero y se acomodó Zeballos para definir junto a su palo izquierdo.
Previsiblemente, lo que había sido reprobación se transformó en euforia y Boca terminó la noche con un bálsamo que -espera- le sirva para encauzarse definitivamente en el torneo.