Los hay sangrientos, extraños y silenciosos. En robos, posibles ajustes de cuentas o de los más incomprensibles. Desde ancianos a criaturas inocentes. En el centro, en el campo o en el lugar que se imaginen. Todos, con un denominador común: la impunidad. Hilando fino, son al menos 46 crímenes que no tienen respuestas en los 10 últimos años y que muestran que en San Juan la justicia no siempre llega. En ese período, el año con mayor eficacia en las investigaciones fue el 2004 con un sólo caso no esclarecido, pero es justamente el misterioso caso de la desaparición forzada de Raúl Tellechea. Y el peor año en la última década fue el 2002, con 9 homicidios sin resolver, una cifra cercana al 2009 que deja por el momento 8 crímenes con causas abiertas.
Más que cifras, se trata de personas de distintos sexos y edades que fueron asesinadas y cuyos casos, hasta hoy, no tienen a sus responsables en la cárcel. El dato surge de un relevamiento efectuado por DIARIO DE CUYO en base a los registros periodísticos (no se conocen estadísticas judiciales ni policiales) desde el 2000 al 2009, aunque pueden ser más los casos. Tampoco se cuentan otras muertes calificadas como "dudosas" y que todavía generan intrigas.
Las estadísticas indican que no hubo ni un solo año en que no quedaron homicidios sin aclarar. El 2000 fue emblemático. Los crímenes de las prostitutas Miriam Espeche y Lidia Páez, ambas salvajemente apuñaladas; y del agente Félix Salinas muerto de un tiro en un intento de robo, pusieron al descubierto ese estado de impunidad. El 2001 tuvo otros 3 casos, con víctimas como el repartidor de carne Juan Vera o del mochilero Marcelo León. El 2002 fue más negativo, con 9 homicidios impunes. Entre ellos, el del empleado municipal Carlos Caballero, asesinado de un tiro en una calle de Pocito. O el de la abogada Ana Gómez y su hija Natalí Verdú, uno de los más conmocionantes. La lista continúa con 5 homicidios, todavía en la nebulosa, en el 2003. El 2004 descendió a sólo un caso sin resolver, pero luego trepó a 4 en 2005. En 2006 otros 4, para pasar a 5 en 2007, 4 en el 2008 y llegar a 8 asesinatos, aún sin esclarecer, en el 2009.
"No hay crímenes perfectos, sino malas investigaciones", reza un viejo dicho policial. Todo influye: la ausencia de pistas y evidencias, la falta o el silencio de testigos, las desinteligencias en la policía, la pérdida de tiempo y hasta el cambio de personal en los distintos casos, afirma un jefe policial. En tribunales hablan de la sobresaturación de causas y de la falta de tecnología y personal especializado para trabajar en hechos complejos. La resultante, 46 asesinatos en los que no se pudo llegar a la verdad ni encontrar a los responsables. En el medio, víctimas como el anciano Mauro Camargo, los bebés asfixiados y mutilados al nacer, la chica no identificada que apareció asesinada en un zanjón, las prostitutas, la abogada y su hija, y otros tantos a los que silenciaron y que no descansan sin justicia.

