El juez Leopoldo Rago Gallo consideró que hay más dudas que sospechas sobre los tres guardias y ayer los puso en libertad.

 

 

El sonado caso de 8 gramos de cocaína en 10 "ravioles" hallados el jueves pasado por personal de limpieza en el área de requisa del personal penitenciario, pasó de tener la fuerte sospecha de un posible intento agravado de comercializarla dentro de la cárcel de Chimbas por parte de tres guardias, a una gran duda sobre el verdadero origen y las intenciones de quien la dejó en ese sector. Ayer, el juez federal Leopoldo Rago Gallo liberó a los tres penitenciarios detenidos ese día (un chofer y dos efectivos de requisa), porque entendió que del video no surge con claridad su vinculación al caso y porque no existen en la investigación otras pruebas que los comprometan, dijeron fuentes judiciales.

"El caso merecía una investigación porque no era un asunto menor y así lo ordenó con buen criterio el señor juez, pero de las pruebas surgió la completa inocencia de mi cliente, que lo único que hizo fue cumplir con su trabajo... nunca tuvo relación con la droga encontrada", dijo ayer César Jofré, defensor del principal sospechoso, el chofer Juan Luis Aballay. Con este penitenciario fueron liberados también sus compañeros, Alfredo Luis Balmaceda y Fernando Javier González, indicaron.

El caso había levantado un revuelo el pasado jueves, cuando se supuso que al llegar, a primera, hora, Aballay dejó caer por accidente la droga y sus compañeros de requisa nada hicieron al notar el envoltorio en el piso.

Pero según fuentes judiciales, un análisis exhaustivo de las imágenes demostró que ninguno de los tres tuvo vinculación alguna con el envoltorio. El caso sigue investigándose.


El análisis de las imágenes no comprometió a ninguno de los guardias. El caso sigue abierto.