Las clases. Esta es una de las clases que se dictaban en el salón de un hotel. Los denunciantes presentaron como prueba la publicidad que hacía Capacitaciones Laborales San Juan a través de Facebook.

 

La necesidad de buscar alternativas laborales llevó a un grupo de jóvenes y adultos a pagar un curso de "auxiliar de abordo" y resultaron estafados. Los engañaron durante tres meses. De las 11 materias que debían tener, solamente les dieron 3. Cada uno abonó más de 3.000 pesos y a modo de comprobantes les daban simples recibos sin membretes ni sello del supuesto instituto. Los estudiantes empezaron a sospechar y averiguaron que el curso no tenía aval de ningún organismo oficial. Todo era una farsa, de modo que denunciaron por estafa a la joven que se encargaba de todo y llegó a recaudar más de 65.000 pesos.


Ya existen 11 denuncias en la sección Defraudaciones y Estafas de la Policía contra esta chica de 23 años a la que sólo conocen como Julieta y que era la cara visible de esa entidad o instituto llamado "Capacitaciones Laborales San Juan", que ofrecía cursos a través de Facebook. La página ahora permanece cerrada, pero, según los denunciantes, ahí se publicitaban otras carreras. Esto abre el interrogante sobre otras posibles estafas. La misma sospechosa se presentó en la Policía para despegarse y adujo que fue contratada por un tal "Rodolfo", que nadie vio ni se sabe quién es. El juzgado interviniente decidió que el caso se siga investigando y la chica continúa en libertad, dijo una denunciante.

Denuncian que esta misma persona promocionaba cursos de otras actividades.

Son 21 los damnificados, todos de entre 19 y 45 años. Ellos tomaron conocimiento a través de Facebook sobre la existencia de este curso para azafata y auxiliar de abordo que comenzó en julio pasado y que duró 3 meses. Cada uno pagó 400 pesos de inscripción, 800 por mes (en caso de mora, pagaban 45 pesos por día de retraso) y 300 por "supervivencia", una actividad de campo.

Denuncian que la tal Julieta atendía en dos oficinas en Capital, que luego cerraron. Los cursos se dictaban los martes a la mañana en un salón del Hotel América y de las 11 materias que debían tener, sólo dieron Inglés, Primeros Auxilios y Aeronáutica. Eso generó malestar en los alumnos que empezaron a sospechar; además, todo era poco serio: el recibo era un papel cualquiera con una firma sin sello y la única cara visible era la tal Julieta. Fue así que hicieron averiguaciones en la ANAC (Administración Nacional de Aviación Civil) y el CENEAS ( Centro Nacional de Estudios Aeronáuticos), donde le respondieron que no tenían actividad en la provincia y ni avalaban actividad educativa, comercial o administrativa a través de terceros.