10 de abril de 2026 - 08:51

A una emprendedora de Valle Fértil le robaron más de $4 millones con el "cuento de la transferencia"

La víctima recibió un pedido de dulces artesanales y luego un comprobante falso por 8 millones de pesos. Bajo presión y engaños, terminó transfiriendo sus ahorros a los estafadores.

Nadie parece estar a salvo de la ingeniería delictiva de los estafadores virtuales. Esta vez, la víctima fue una comerciante de Valle Fértil que, en medio de la buena fe por concretar una venta de sus productos regionales, terminó atrapada en una red de mentiras que le costó una cifra millonaria. Bajo la modalidad del "error en la transferencia", delincuentes lograron alzarse con un botín de $4.380.000.

El hecho, que salió a la luz tras la denuncia radicada este 8 de abril, tuvo como blanco a Lourdes Guerra, una conocida elaboradora de dulces artesanales del Barrio Parque, en la villa cabecera del departamento vallisto.

Todo comenzó el pasado 4 de abril con una comunicación que, en apariencia, era un excelente negocio. Su pareja, Ángel Sánchez, recibió un mensaje de WhatsApp de supuestos clientes interesados en realizar una compra importante de dulces por un valor de $86.000. Sin embargo, lo que parecía una transacción rutinaria se transformó rápidamente en una pesadilla.

Minutos después de acordar el pedido, los desconocidos enviaron un comprobante de transferencia, pero por una cifra astronómica: 8 millones de pesos. Casi de inmediato, los supuestos compradores contactaron a la pareja desesperados, aduciendo un error involuntario y rogando por la devolución del excedente.

Para darle mayor veracidad al relato y aumentar la presión psicológica, entraron en escena otros actores: personas que se identificaron como supuestos empleados de Mercado Pago. Estos "asesores" le advirtieron a la comerciante que su cuenta quedaría bloqueada por la inconsistencia de los montos y que, para "normalizar" su situación financiera, debía realizar los reintegros de forma inmediata.

A pesar de que el dinero nunca impactó realmente en su cuenta —el comprobante enviado era apócrifo—, el hostigamiento y el temor a perder el acceso a sus fondos propios llevaron a la pareja a ceder. Convencidos de que estaban actuando con honestidad frente a un error ajeno, realizaron transferencias sucesivas que sumaron un total de 4.380.000 pesos.

El amargo despertar llegó poco después. Cuando intentaron confirmar si el problema se había resuelto, los supuestos clientes y los falsos empleados bancarios habían desaparecido de la red; los mensajes ya no llegaban y las llamadas daban permanentemente ocupado.

Tras radicar la denuncia, el caso quedó en manos de la UFI de Delitos Informáticos y Estafas, quienes ya trabajan en el rastreo de las cuentas de destino para intentar dar con los autores de este nuevo golpe al comercio sanjuanino.

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