Un hombre de 44 años que padece esquizofrenia fue apuñalado y mientras avanza la causa la Justicia detuvo a su esposo. El brutal ataque ocurrió en la localidad mendocina de Guaymallén el último sábado, cuando Armando Manuel P. llamó al 911 para pedir asistencia médica para su pareja.
Una discusión, el desencadenante
Según su primer relato, ambos habían mantenido una fuerte discusión el día anterior y, a partir de entonces, él decidió encerrarse en una habitación de la casa ubicada en la calle Mathus Hoyos al 1800.
El hombre declaró que permaneció aislado durante casi tres días y, al salir, encontró a su esposo gravemente herido. La defensa del imputado sostuvo que la víctima, quien padece esquizofrenia, había dejado de tomar su medicación y atravesó un brote psiquiátrico.
En ese contexto, el acusado afirmó que se refugió para resguardarse y que, durante su encierro, escuchó golpes y gritos provenientes del subsuelo, los cuales atribuyó a posibles autolesiones. Esa hipótesis fue presentada ante la Fiscalía como explicación de lo sucedido.
Sin embargo, cuando la Policía llegó al domicilio encontró elementos que pusieron en duda ese relato. En la vivienda había desorden, objetos dañados y manchas de sangre en distintas superficies.
La víctima fue encontrada desnuda en un dormitorio del subsuelo, con múltiples cortes en la cabeza, glúteos y piernas, además de diversos traumatismos.
Con estos indicios, la causa quedó en manos de la fiscal de Homicidios Florencia Díaz Peralta, quien imputó a Armando Manuel P. por tentativa de homicidio agravado por el vínculo y ordenó que permanezca detenido mientras se suman pruebas.
La víctima fue trasladada de urgencia al Hospital Del Carmen. El parte médico indicó que su estado era estable, aunque seguía inconsciente y sin posibilidad de declarar. En paralelo, las autoridades preservaron las manos del acusado para realizar peritajes, considerados clave para el avance de la investigación.
Entre las pruebas incorporadas, los informes psicológicos del imputado resultaron relevantes. Según estos peritajes, comprendía la criminalidad de sus actos al momento del hecho.
Para la Fiscalía, esta conclusión debilitó su versión sobre el aislamiento voluntario y reforzó la sospecha de un intento de encubrimiento, en el marco de un episodio de violencia de alta intensidad.
La pareja ya tenía antecedentes de violencia
La reconstrucción del vínculo entre ambos también aportó datos al expediente. Los investigadores detectaron antecedentes de violencia doméstica y conflictos previos en el domicilio, donde ya habían intervenido fuerzas policiales en otras oportunidades.
Estos antecedentes complican la situación procesal del acusado, cuya explicación sobre ruidos de “vasos rotos” y su encierro posterior no resultó convincente para la Justicia.
El caso continúa bajo secreto de sumario. La fiscal Díaz Peralta dispuso que se sigan recolectando testimonios y pruebas técnicas. Desde el Ministerio Público Fiscal esperan que en los próximos días el hombre agredido pueda declarar, una instancia clave para avanzar en la reconstrucción de los hechos.