Un raid delictivo cometido en pocas horas y con múltiples víctimas terminó con una dura condena en San Juan: uno de los protagonistas, que actuó con una mano enyesada, recibió una pena unificada de ocho años de prisión efectiva.
El hombre y su cómplice protagonizaron un raid delictivo en San Juan con robos, amenazas y uso de un arma de juguete y una moto robada.
Un raid delictivo cometido en pocas horas y con múltiples víctimas terminó con una dura condena en San Juan: uno de los protagonistas, que actuó con una mano enyesada, recibió una pena unificada de ocho años de prisión efectiva.
Se trata de Mauricio Matías Reyes, quien junto a Iván Ernesto Balmaceda Mamani fue juzgado en el marco de un legajo tramitado en Flagrancia. Ambos fueron considerados coautores funcionales de una serie de delitos cometidos en Rawson durante la noche del 16 de abril y los primeros minutos del 17.
El fiscal coordinador Francisco Micheltorena había acordado en juicio abreviado, junto con el abogado de la defensa, Mario Morán, una pena de siete años de prisión efectiva. Sin embargo, la jueza Gema Guerrero resolvió condenarlos a cinco años de cumplimiento efectivo, declarar la reincidencia y dictar prisión preventiva. En el caso de Reyes, se dispuso la unificación de condenas, lo que elevó la pena final a ocho años de cárcel.
Tal como adelantó DIARIO DE CUYO, los detenidos llegaron a juicio, pero antes de que empice, tomaron la decisión de abreviar el proceso, aceptando los cargos en su contra y la pena impuesta por fiscalía.
La investigación determinó que los delincuentes llevaron adelante una secuencia de cuatro hechos independientes, todos en concurso real.
En primer lugar, los acusados ingresaron a la vivienda de un hombre de apellido Córdoba y sustrajeron una motocicleta Appia 150 cc, que luego utilizaron para movilizarse. Por este hecho les enrostraron los delitos de hurto simple y violación de domicilio.
Minutos más tarde, en inmediaciones de calle Rivera Indarte, cometieron un robo bajo la modalidad arrebato. La víctima, de apellido Carrión, fue sorprendida cuando llegaba a su casa. Tras un tironeo, cayó al suelo y le robaron la cartera con documentación y unos 15 mil pesos.
El tercer hecho ocurrió en calle Perona. Allí abordaron a una mujer de apellido Díaz en la puerta de su domicilio. Uno de los delincuentes, que tenía una venda en la mano, la apuntó con un arma de utilería y le exigió el celular. La víctima logró evitar el robo al arrojar el teléfono hacia el interior de la vivienda y pedir ayuda, por lo que el hecho quedó en robo en grado de tentativa.
Finalmente, cuando la pareja de la mujer y policía de civil en ese momento, de apellido Simoncelli Guevara, salió a perseguirlos, uno de los acusados se escondió detrás de un vehículo y lo amenazó de muerte apuntándole con el arma falsa, para evitar ser alcanzado. El delito que se le achacó fue el de amenazas.
Tras la persecución policial, ambos fueron detenidos y se secuestraron elementos clave, entre ellos la motocicleta robada, pertenencias de las víctimas y el arma de utilería utilizada en los hechos.
La Justicia consideró acreditado el accionar delictivo y la peligrosidad de la secuencia, que se desarrolló en un corto lapso de tiempo y en una misma zona. Por ello, resolvió condenarlos por hurto, robo, tentativa de robo agravado y amenazas agravadas.
En el caso de Reyes, el dato que llamó la atención durante el proceso fue que participó de los hechos con una mano enyesada, lo que no le impidió formar parte activa del raid delictivo. Su pena final quedó fijada en ocho años de prisión efectiva.