Garramuño, de 39 años, que se ganó el apodo “Gatillo Fácil”, por su pasado delictual, volvió a quedar en el centro de una causa violenta en San Juan. Esta vez, está señalado como el presunto autor de los disparos que dejaron a una joven baleada por la espalda en medio de un robo, en Rawson.
Sin embargo, su nombre no es nuevo para la Justicia ni para los investigadores.
El apodo que lo identifica no surgió al azar. Garramuño arrastra más de una década de antecedentes vinculados al uso de armas de fuego, con episodios reiterados donde las víctimas fueron atacadas a tiros, incluso por la espalda, una modalidad que se repite en varias de las causas en su contra.
El detenido y un historial marcado por disparos y hechos de sangre
En 2015, fue condenado a ocho años de prisión tras ser hallado culpable de dos hechos graves. En uno de ellos, efectuó al menos cinco disparos contra un joven en Rawson, dejándolo gravemente herido con un proyectil alojado en el rostro. En otro episodio, atacó a una víctima durante un robo, disparándole mientras intentaba escapar.
Ambos casos consolidaron su perfil violento y su manejo de armas de fuego, lo que con el tiempo derivó en nuevas causas. Ese mismo año también fue señalado en otros hechos similares, siempre bajo la misma lógica: conflictos que terminaban a los tiros.
Con el paso de los años, Garramuño volvió a aparecer en expedientes judiciales. En 2023 fue acusado por amenazas graves, y en 2024 registró un pedido de captura por una causa de amenazas agravadas.
Además, ya había sido vinculado a un episodio reciente que refuerza su apodo: una balacera en un cumpleaños de 15 en Rawson. En ese hecho, ocurrido en 2025, discutió con invitados y luego, ya en la calle, disparó por la espalda a dos jóvenes de 17 y 18 años, quienes sobrevivieron.
Por este último hecho, pesaba hasta la actualidad un pedido de captura.
Hoy, Garramuño está bajo la lupa por lo que sería su tercer hecho de sangre, el ataque de motochorros en Rawson que terminó con una joven baleada por la espalda, Micaela Alfaro. La mecánica del hecho, dos atacantes armados y un disparo por la espalda, vuelve a coincidir con episodios previos de su historial.
Mientras la Justicia avanza con la formalización de la causa, los investigadores intentan determinar su grado de participación y dar con el segundo implicado, que continúa prófugo.
Lugar de detención y secuestro de armas de fuego
Garramuño fue detenido el jueves 16 de abril de 2026 en inmediaciones de Avenida Benavídez, a la altura de Villa del Sur, en Chimbas. Portaba consigo en una tela tipo sábana una pistola Broning 9 milímetros, con su cargador, conteniendo 11 cartuchos correspondientes en el interior de su cargador, con su numeración limada. También contenía un revolver calibre 22 largo, marca Rubí Extra, en el interior de su tambor completamente cargado por nueve cartuchos de calibre correspondiente.
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Parte de las municiones secuestradas a Garramuño.
Estas armas coinciden con la descripción aportada por la víctima, Micaela Alfaro, de 20 años, y su pareja, Miguel Ángel Díaz.
Esto permitió a los investigadores fortalecer la hipótesis de que el detenido podría haber participado en el asalto. En ese contexto, el fiscal Villalba solicitó al juez Eugenio Barbera que se hagan allanamientos a domicilios relacionados con el aprehendido.
Hallazgo de dos cascos y una campera, clave para la causa
Los procedimientos se realizaron en el viernes siguiente por la mañana en tres domicilios: dos en Rawson, en los barrios Los Médanos y Valle Grande, y otro en Chimbas, en una vivienda ubicada sobre calle Primero de Julio. Si bien no se logró secuestrar la motocicleta utilizada en el hecho, los investigadores consideran que los elementos hallados son relevantes para sostener la imputación. Se trata de un casco negro y otro rojo, que habrían utilizado los motochorros del hecho, y una campera negra utilizada por el que conducía la moto, aparentemente.
En paralelo, también se buscaban pertenencias robadas a la víctima, como una mochila negra con objetos personales, documentación, un teléfono celular y otros elementos, aunque no pudieron ser recuperados.
Estado de salud de la joven baleada en Rawson
La joven baleada declaró el sábado y confirmó que los atacantes actuaron con dos armas de fuego y que le dispararon por la espalda. Sin embargo, no pudo identificar a los agresores debido a que ambos llevaban casco, los elementos con los colores mencionados anteriormente, al momento del ataque.
Actualmente, la víctima continúa internada en el Hospital Rawson, pero pasó de la terapia intensiva a sala de terapia intermedia y pudo declarar ante los investigadores.