Una fuerte tensión se vivió el lunes pasado en pleno centro de San Juan. Decenas de personas se concentraron en la puerta de una concesionaria de motos denunciando haber sido víctimas de una presunta estafa. Según relataron los damnificados, compraron sus unidades en Branka Motors, pagaron de contado, pero nunca recibieron las motos ni obtuvieron la devolución del dinero.
Con el correr de las horas y a partir de los testimonios reunidos, se estima que serían alrededor de 170 los clientes afectados por esta situación. El local comercial, ubicado en la intersección de Avenida Rioja y calle 25 de Mayo, permanece cerrado mientras avanzan las denuncias y las averiguaciones correspondientes.
En medio del escándalo, comenzaron a circular los nombres de quienes figurarían como responsables o dueños de la concesionaria. Mientras crece la preocupación entre los afectados, la empresa utilizó sus redes sociales —principalmente Facebook, el mismo canal que empleaba para comunicarse con sus clientes— para emitir un breve comunicado. “Entendemos la preocupación y queremos llevar tranquilidad”, expresaron en el mensaje.
“La empresa está presente, ordenando cada situación y trabajando para abordar los casos uno por uno de forma responsable”, señalaron, aunque llamativamente deshabilitaron los comentarios en la publicación. Además, informaron que “las operaciones se encuentran pausadas para poder avanzar por las vías formales” y solicitaron “calma y comprensión”.
El comunicado no detalla cómo ni cuándo se dará una solución concreta a los más de 170 sanjuaninos que aseguran haber pagado sus motos de contado. Mientras tanto, el local continúa cerrado y los damnificados aguardan respuestas, al tiempo que evalúan avanzar por la vía judicial para recuperar su dinero.