La trágica muerte de Pablo Tiziano Araoz Catellino, el adolescente de 13 años hallado sin vida en el canal Benavídez, sumó en las últimas horas nuevos elementos que modificaron el curso de la investigación. A partir de testimonios y pruebas reunidas, la principal línea investigativa sostiene ahora que el menor no cayó solo al canal, sino que habría sido empujado momentos antes del fatal desenlace.
El episodio ocurrió el sábado 17 de enero, en el tramo del canal Benavídez que marca el límite entre los departamentos Chimbas y Capital, donde personal policial encontró el cuerpo del chico tras un operativo de búsqueda.
Fuentes vinculadas a la causa indicaron que todavía resta reconstruir con precisión lo sucedido en los instantes previos a la caída. No obstante, confirmaron que Pablo Tiziano no estaba solo y que en el lugar se encontraban otros tres menores, con edades comprendidas entre los 8 y 14 años. En ese contexto, declaraciones testimoniales incorporadas al expediente dan cuenta de que habría existido un empujón, lo que refuerza la hipótesis de una participación de terceros.
Los investigadores remarcaron que los indicios recolectados hasta el momento permiten avanzar en el análisis de una posible intervención directa de otro menor en la caída del adolescente al cauce, aunque aclararon que el hecho continúa bajo investigación.
Ante este escenario, la Fiscalía concluyó que todas las personas involucradas son menores de edad, lo que implica que el caso no puede seguir tramitándose en el fuero penal ordinario. Por tal motivo, el fiscal Francisco Nicolía, de la UFI de Delitos Especiales, se declaró incompetente y dispuso la remisión de las actuaciones a la Justicia de Menores.
Desde ahora, la causa quedó bajo la órbita de la jueza María Julia Camus, quien continuará con la investigación conforme al régimen penal juvenil, con el objetivo de determinar con claridad las circunstancias que rodearon el hecho y establecer eventuales responsabilidades en la muerte del adolescente.

