El luchador de MMA que mató de un cuchillazo a un linyera en Pocito aceptó su culpa y fue condenado a 10 años de prisión
Leandro “Veneno” Morales admitió su responsabilidad en un juicio abreviado por el crimen de Víctor “Cara de Goma” Cachi, ocurrido en 2025 en el Lote Hogar 12. El peleador evitó el debate oral y recibió una pena de 10 años de cárcel.
Elluchador de MMA Leandro “Veneno” Morales, acusado de matar de un cuchillazo a Víctor Daniel “Cara de Goma” Cachi en Pocito, finalmente reconoció su responsabilidad en el hecho y fue condenado a 10 años de prisión efectiva mediante un juicio abreviado.
El caso había sido elevado a juicio oral por el delito de homicidio simple, con un pedido de la Fiscalía de hasta 16 años de cárcel. Sin embargo, tras cambiar de defensa, Morales aceptó su culpabilidad y acordó una pena menor con el Ministerio Público Fiscal.
2334778a-6705-463d-905e-fa537376e6a2
El crimen ocurrió en abril de 2025 en el Lote Hogar N°12, cuando la víctima caminaba por la zona ofreciendo changas a cambio de comida. Según la reconstrucción del caso, Cachi llevaba una bolsa con presas de pollo y semitas cuando mantuvo un cruce con el deportista frente a su casa.
De acuerdo con la investigación fiscal, la discusión derivó primero en golpes de puño y luego en un ataque con arma blanca. La autopsia determinó que la víctima sufrió una herida punzante en el muslo izquierdo que lesionó la arteria femoral, lo que provocó una pérdida masiva de sangre y su muerte en pocos minutos. Además, los peritos detectaron lesiones en el rostro compatibles con golpes.
bbdc4b9b-5132-4aee-8e80-588fbb432cae
Los investigadores sostuvieron que, tras un primer enfrentamiento, la víctima se retiró del lugar e incluso habría intentado dirigirse hacia un puesto policial. Sin embargo, regresó al barrio y allí se produjo el ataque final. Un testigo declaró que Morales le habría advertido que no volviera a pasar por el lugar antes de apuñalarlo.
Durante el proceso, la defensa del peleador había intentado que el hecho se encuadrara como homicidio preterintencional, lo que implicaba una pena considerablemente menor. En cambio, la querella pretendía que el crimen fuera considerado homicidio agravado por alevosía, delito que prevé prisión perpetua.
Con el cambio de estrategia y de abogados, Morales terminó aceptando su responsabilidad en el hecho. De esta manera, evitó el juicio oral y recibió una condena de 10 años de prisión, cerrando una causa que generó fuerte repercusión en el ambiente deportivo y en el barrio donde ocurrió el crimen.