El caso del enfermero hallado en Palermo volvió a poner en foco un tema sensible: el circuito de drogas hospitalarias como el fentanilo y propofol, que ahora es investigado por la Justicia. La causa avanza sobre posibles desvíos, consumo irregular y vínculos con prácticas clandestinas en el ámbito sanitario.
Crimen y Justicia: fentanilo y propofol en la mira
En el departamento donde ocurrió el hecho, los investigadores encontraron más de 50 ampollas de medicamentos de uso hospitalario, lo que encendió las alarmas. Entre las sustancias secuestradas había fentanilo, propofol, midazolam y otros fármacos de alta complejidad.
Este hallazgo se conecta con una investigación previa que ya venía en curso: el uso de anestésicos en fiestas privadas y prácticas informales, conocidas como “propofest”, donde se ofrecerían experiencias bajo efectos controlados.
El eje de la causa apunta ahora a determinar cómo estos medicamentos salen del circuito legal, ya que su distribución está estrictamente regulada dentro del sistema de salud.
Además, el caso se vincula con otro episodio reciente: la muerte de un anestesista en circunstancias similares, que derivó en denuncias por faltantes de drogas en un hospital privado y abrió una línea de investigación más amplia.
Los investigadores analizan si existe una red de acceso, distribución y posible comercialización ilegal de estas sustancias, algo que podría escalar la causa a un nivel mayor dentro del ámbito judicial.
En paralelo, la Justicia busca establecer si estos fármacos eran utilizados en contextos recreativos o con fines económicos, lo que marcaría un escenario preocupante para el sistema sanitario.