El gobierno de Javier Milei dio un paso clave en su política internacional al declarar como organización terrorista a la Guardia Revolucionaria de Irán, en una decisión que profundiza el alineamiento con Estados Unidos en medio del conflicto en Medio Oriente. La medida impacta en seguridad, finanzas y cooperación internacional.
La inclusión del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica en el Registro Público de Personas y Entidades vinculadas a Actos de Terrorismo (RePET) habilita sanciones económicas, restricciones financieras y mayor cooperación en inteligencia. Se trata de un paso que acerca a la Argentina a la postura adoptada por Donald Trump, que ya considera terrorista a esta fuerza desde 2019.
Impacto y antecedentes de la medida
Desde la Casa Rosada remarcaron que la decisión también responde a una deuda histórica del país. El Gobierno recordó los atentados contra la Embajada de Israel (1992) y la AMIA (1994), donde murieron más de 100 personas, y aseguró que investigaciones judiciales vinculan a altos funcionarios iraníes con esos ataques.
En ese marco, la administración libertaria sostiene que la medida busca proteger el sistema financiero argentino y limitar posibles actividades ilícitas vinculadas a esta organización. Además, refuerza el posicionamiento internacional del país dentro del eje occidental.
La Guardia Revolucionaria, actualmente bajo la órbita del régimen iraní liderado por Mojtaba Jamenei, es considerada una de las estructuras más poderosas del país asiático. Cuenta con miles de efectivos y un rol clave en la política y la estrategia militar de Irán, además de vínculos con grupos armados en la región.
La decisión también es interpretada como un gesto hacia Israel y otros aliados internacionales. Argentina se suma así a países como Estados Unidos y Paraguay, que ya avanzaron en la misma línea, en Eun contexto global atravesado por tensiones crecientes en Medio Oriente.