7 de julio de 2013 - 00:00

“Durante el juicio no hubo presión política de ningún tipo y tampoco la aceptaría”

El funcionario judicial fue el responsable de sostener la acusación contra los 7 imputados durante el proceso judicial que concluyó el jueves.

Fue el encargado de defender los intereses de la comunidad y hasta tuvo que tolerar que uno de los acusados lo tildara de ser integrante de una asociación ilícita junto con los jueces. Pero sin duda que el fiscal General subrogante Mateo Germán Bermejo fue el gran protagonista del primer megajuicio por delitos de lesa humanidad cometidos en la provincia durante la dictadura. Ese papel se lo ganó porque tuvo a su cargo demostrar con las pruebas encontradas durante la investigación qué papel tuvo cada uno de los 7 imputados de haber cometido delitos tales como privación de la libertad, tormentos y hasta la violación de algunas de las víctimas. Esos elementos son los que tuvo en cuenta el Tribunal Oral Federal de San Juan (TOF) para castigar con las penas más severas a los exrepresores.

Nació en Capital Federal, tiene 41 años, un doctorado en Derecho Penal en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona (España) y fue discípulo del profesor español Jesús María Silva Sánchez. Y en sus respuestas se mostró conforme con el castigo dado a los imputados

-¿Está satisfecho con las condenas?
-La verdad es que prácticamente coincide con lo que habíamos pedido nosotros. Lo que me tranquiliza es que logramos persuadir a los miembros del Tribunal de que nuestros argumentos, la valoración de la prueba y la calificación jurídica de los hechos eran los correctos.
-¿Qué sintió al escuchar el veredicto del Tribunal?
-Es muy difícil distinguir las emociones, lo que pasa es primero una gran tensión, gran ansiedad hasta ese momento y luego una gran emoción porque se acercaban las víctimas y sus familias a saludarme. E incluso gente que ni conozco y que ni siquiera formaron parte del proceso me saludaron y agradecieron el día después del fallo. Fue el caso de un matrimonio de biólogos con su hija.
-¿Este juicio para qué sirvió?
-Sirvió para que se conozca que acá en San Juan hubo secuestros, torturas y rompe con el negacionismo. A partir de esta sentencia uno podrá discutir si hay algún otro responsable o no, cuántas víctimas hay, pero no se va a poder negar que acá el aparato represivo existió y que tuvo un nivel de brutalidad muy importante.
-¿Qué criterios cree que valoró el Tribunal para decidir las penas?
-Creo que acá el hallazgo histórico fueron los documentos del D2 de la Policía, pero no fue lo único. Hubo distintos elementos determinantes como la sinceridad de las víctimas y la cantidad y regularidad de los relatos que nos permitió determinar épocas, como por ejemplo que la ex Legislatura funcionó como centro de detención durante un período específico.

-¿Porqué piensa que se olvidaron de destruir el archivo del D2, que fue tan valioso para reconstruir buena parte de lo que pasaba por aquellos años?
-Es sorprendente porque fue un hallazgo histórico. Todas las Fuerzas tenían órdenes de destruir todos los documentos de inteligencia relativos a la lucha contra la subversión y en general en todo el país la Policía destruyó los documentos. Pero acá hallamos un archivo completo, aunque hay fragmentos que habían sido sacados, pero en un momento alguien cerró una puerta y eso quedó guardado. De hecho cuando lo hallamos todo estaba lleno de polvo y lo tuvimos que trasladar a un lugar seguro, analizarlo y resguardarlo. Ahora esa documentación está escaneada por la Procuración General de la Nación.
-¿Qué encontraron en esa documentación?
-Había fichas, por ejemplo, de personas que están desaparecidas, pero las hojas no están, están las carpetas vacías. Pero en el caso Erize se les pasó la ficha que decía que fue detenida por fuerzas conjuntas en tal calle, tal fecha, que se resistió a la detención y coincidía con lo que decían los testigos. Ese cotejo de testimonios que eran verosímiles permitió que se terminara la discusión sobre quién mató a Erize. La mataron las fuerzas conjuntas de la represión.
-¿Qué efecto tuvo el hallazgo de ese archivo?
-Generó una convicción en los jueces que algunas veces se puede lograr si se consiguen muchos testimonios, pero puede pasar que hay una víctima pero no hay quiénes la vieron. Pero este fue un juicio en el que se permitieron reproducir todos los detalles de los testimonios.
-¿Sirven para futuros juicios los testimonios escuchados en este proceso?
-Sí, absolutamente. Por ejemplo, los casos de personas fallecidas que hayan declarado en la etapa de instrucción o en la etapa de juicio se pueden incorporar a un próximo juicio. Además está todo grabado y hay videos.
-¿Cree que el castigo a los acusados contribuye a mitigar el dolor de las víctimas?
-El sentimiento de justicia que perciben las víctimas y la sociedad en general es algo que debe ponderarse como un aspecto positivo del castigo. La percepción de justicia, de corrección y de igualdad ante la ley genera una construcción de la democracia más igualitaria, un derecho penal menos selectivo y eso tiene un papel decisivo.
-Una crítica que se hacía desde las organizaciones de derechos humanos fue que hubo poca asistencia de la gente, ¿quizás poco compromiso en los debates?
-Es difícil medir. A veces la extensión del juicio, con tantas víctimas, con muchos imputados y con jueces de otras jurisdicciones, hizo que se fuera estirando el tiempo. Y como la gente tiene su vida, tiene que trabajar, estudiar, hacer sus cosas, hace difícil que se pueda dar continuidad a un juicio tan extenso. Pero la contracara de eso fue el jueves porque en la sentencia estuvieron todos.
-¿Qué sigue después de este juicio?
-Lo que sigue y no sé si me tocará a mí hacerlo, es la investigación de un montón de causas que quedan, muchas con procesamientos, incluso algunos confirmados por la Cámara Federal de Mendoza y nuestro cálculo es que se pueda trabajar en la segunda mitad del año en optimizar algunas causas y que podamos preparar lo que se llama requerimiento de elevación a juicio.
-¿Mantienen la idea de englobar varias causas?
-Este concepto es fundamental porque hay que evitar la revictimización de los testigos, constituir un nuevo tribunal porque los jueces que estuvieron en este juicio no pueden volver a estar y los jueces del Tribunal Oral de San Juan están excusados e incluso hay otros juicios en la región, como el que va a haber en los próximos meses en San Luis.
-¿Se sintió presionado en algún momento del juicio por los acusados o su entorno?
-Era un entorno delicado y que en particular dos de ellos intentaron hacerlo hostil con acusaciones absurdas contra mí, los miembros del Tribunal y contra Margarita Camus. Por eso puedo decir que durante el juicio hubo intentos de
los acusados por intimidarnos.
-¿Hubo alguna intromisión del poder político en el proceso porque, por ejemplo, el veredicto coincidió con el acto de señalamiento de La Marquesita?
-A mí nunca nadie me llamó para ejercer ninguna presión. La tarea del fiscal es ponderar la prueba, tomar las testimoniales, pero debo decir que durante el juicio no hubo presión política de ningún tipo y tampoco la aceptaría.

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