Un 16 de agosto del 2006, Leopoldo Alfredo Bravo, o simplemente Polo, como lo conocían sus amigos, fue designado formalmente por el Congreso Nacional como embajador argentino en Rusia. Fue luego de que la comisión de Acuerdos del Senado se expidiera favorablemente por la mañana y de que por la tarde el cuerpo de senadores en pleno ratificara con su votación la elección del sanjuanino, sin objeciones. Bravo había sido propuesto por el entonces presidente Néstor Kirchner para el cargo y, rápidamente, cumplió con los trámites parlamentarios requeridos para su designación.
De esa forma continuó con una tradición en la familia bloquista que había iniciado don Federico Cantoni. Éste ocupó el cargo hasta su renuncia en 1953 y ahí entraría en escena la familia Bravo. Don Leopoldo tomó la posta hasta 1955, cargo que volvería a ocupar en 1973 hasta 1981. Con la llegada a la Casa Rosada de Raúl Alfonsín (1983), le tocó el turno a Federico Bravo, hermano de don Leopoldo, que se mantuvo al frente de la embajada hasta 1989. El protagonismo de la familia Bravo en Moscú volvió a reverdecer de la mano de Polo que, primero fue encargado de negocios en Rusia desde 2002 y pasó a ser embajador en el 2006.
El interés por Rusia estaba dado en que se trataba de un punto más que estratégico para el país y San Juan, en cuanto a los negocios potenciales bilaterales que se podían concretar, entre los que se incluían la comercialización de vino, mosto, uva en fresco, pasas y aceite de oliva, entre otros productos.
Bravo no sólo estuvo a cargo de la representación diplomática en la llamada Federación Rusa, sino que además su embajada incluyó otras ex repúblicas socialistas soviéticas hoy independientes: Armenia, Georgia, Kazajstán, Kyrgyzstán, Tajikistán, Turkmenistán, y Uzbekistán. Según palabras del sanjuanino en aquel momento: "Medio mundo, ni más ni menos".
Pero 4 años después de su designación, la muerte sorprendió al destacado dirigente. Un 30 de octubre del 2010, y después de casi 2 años de lucha contra una enfermedad terminal, falleció dejando atrás una dilatada carrera política que lo llevó a ocupar, entre otros cargos, los de diputado provincial, legislador nacional y presidente de su querido Partido Bloquista. Precisamente en la histórica sede de la calle Mitre fueron velados sus restos antes de ser trasladados al panteón familiar en el Cementerio de la Capital.
"La designación de Polo en la embajada fue un hecho trascendente para el partido. Como amigo, me sentí muy contento de que llegara al cargo".
Augusto Rago
Presidente de la Convención del PB

