El nuevo director del Félix Aguilar negó fines militares de China y también ratificó la continuidad del CART: "Reportamos a la NASA"

La flamante autoridad, Marcelo Segura, habló con Radio Colón sobre el informe del Congreso de los Estados Unidos que ubica al observatorio como potencialmente peligroso por el uso estratégico de China.

El flamante director del Observatorio Félix Aguilar, Marcelo Segura, salió al cruce del informe de una comisión del Congreso de los Estados Unidos que puso bajo sospecha al láser satelital instalado en San Juan por un supuesto uso estratégico vinculado a China. “No tiene nada que ver con la ciencia”, afirmó.

Segura asumió formalmente este martes y, en declaraciones al programa Informadísimos de Radio Colón, aseguró que el señalamiento no lo tomó por sorpresa: “Yo soy el coordinador del CART, así que ya tengo experiencia en estos comunicados”. El físico remarcó que el reporte estadounidense “mezcla información cierta con información que no es cierta” y pidió analizarlo “bien en detalle”.

El nuevo director fue categórico al rechazar cualquier vinculación con actividades militares. “Desde el punto de vista del observatorio, siempre hemos planteado que es de puertas abiertas. No tenemos absolutamente nada que ocultar”, subrayó.

En ese sentido, recordó que el año pasado una comitiva del observatorio viajó a Estados Unidos para capacitarse en seguridad, oportunidad en la que volvieron a dejar en claro que las instalaciones “son de uso puramente científico”.

La estación de láser satelital —operativa desde 2006 en el complejo OAFA, en Chimbas— forma parte de la red internacional coordinada por el International Laser Ranging Service, organismo que depende de la NASA. “Todos los datos los reportamos a la NASA. ¿Cómo vamos a querer ocultar algo si los datos son públicos y se envían a la NASA?”, planteó.

Según explicó, existen cerca de 40 estaciones similares en el mundo y todas comparten información bajo un esquema de colaboración científica global. “La información que mide el láser es única y se comparte a la base de datos de la NASA”, insistió.

Ante las versiones que hablan de “información estratégica” para China, Segura detalló el funcionamiento técnico del instrumento. El sistema emite pulsos láser hacia satélites equipados con espejos reflectores y mide el tiempo de ida y vuelta del haz de luz. Con esos datos se obtiene una distancia con precisión del orden del milímetro.

El objetivo es geodésico: corregir las variaciones orbitales producidas por la gravitación terrestre. “¿Para qué sirve? Para que las posiciones que nos dan los sistemas de posicionamiento sean más precisas. Hoy todos usamos GPS en el celular; esas correcciones son las que permiten mejorar esa precisión”, explicó.

Para el científico, el planteo del informe responde exclusivamente a la disputa entre Washington y Beijing. “Es totalmente una cuestión geopolítica. No tiene nada que ver con el área científica ni lo que plantea es correcto”, afirmó. Y agregó: “Si fuera así, el observatorio no se podría ingresar o necesitaría claves especiales. Todo está abierto; cualquiera puede pedir una visita”.

Segura también destacó que el observatorio mantiene convenios con instituciones estadounidenses, entre ellas la Universidad de Texas, y recordó que la institución fue fundada con un telescopio proveniente de la Universidad de Yale y Columbia. “Desde nuestros orígenes no hay un sesgo por ningún país en particular”, sostuvo.

En paralelo, el nuevo director confirmó que seguirá como project manager del radiotelescopio CART y se refirió a los retrasos del proyecto, también mencionado en el debate público.

Indicó que el emprendimiento cuenta con aprobaciones otorgadas durante la gestión de Mauricio Macri por los ministerios competentes y que recientemente el decano solicitó una audiencia con el Ministerio de Defensa ante una nueva resolución que establece revisiones para estaciones espaciales. “No tenemos ninguna objeción. Si quieren hacer una segunda evaluación, están en su derecho”, dijo.

Sobre los inconvenientes en la Aduana, explicó que se debieron a errores en la declaración de códigos de importación de componentes enviados por la empresa china constructora. “Algunos ítems no estaban bien declarados y eso frenó la importación. Ya se está reenviando la documentación para que se declaren correctamente y vuelvan a ingresar”, precisó.

El retraso, admitió, fue “logístico e importante”, pero descartó que exista algún freno por razones de seguridad nacional. “Hoy por hoy no tenemos ninguna comunicación a niveles nacionales que tenga algún cuestionamiento para que el proyecto continúe”, aseguró.

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