Oficialmente arrancó el año legislativo. El gobernador Marcelo Orrego dio el pistoletazo inicial con el discurso de apertura de sesiones ordinarias en la Cámara de Diputados de San Juan. El miércoles mismo hubo repercusiones con movimientos en el seno de la Legislatura. Hay diputados que buscan el calor del oficialismo y otros que toman distancia por escasez de gestos. El peronismo tuvo una foto con (ex) aliados que ¿retornan? Hay malestar en el Partido Bloquista con una decisión de la Casa de Gobierno. El voto de La Libertad Avanza pendula. Todo tiene un tinte electora de ahora en más.
Es la misma película de cualquier previa electoral. La Legislatura pasa a ser la caja de resonancia de la política sanjuanina. Quizá, incluso, otros medios y periodistas usan estas mismas palabras para la descripción de lo obvio. La lupa tiene que estar en los matices. Por ejemplo en la vicepresidente alterna, que quedó en manos del angaquero Marcelo Mallea, que no tiene estructura de bloque. El orreguismo fidelizó a un leal desde la primera votación del 2023. El diputado ingresó por el peronismo, pero se desligó y abrió diálogo con el vicegobernador Fabián Martín. Tuvo un premio decorativo, simbólico.
Sucedió tras el rechazo del bloquista Luis Rueda, que había pedido la vicepresidencia primera para el correligionario Federico Rizo, pero no tuvo suerte. El oficialismo mantuvo el esquema de poder con el que asumió y sostuvo al presidente del PRO en el cargo, el tercero en la línea sucesoria de poder provincial. Si no están Orrego ni Martín, el legislador amarillo Enzo Cornejo es el gobernador de San Juan. Parece lejano. Suena lejano. Pero ocurrió y seguirá ocurriendo durante todo el 2026. Generó zozobra en el bloque Bloquista. Hubo argumentos a favor del posicionamiento de Rizo como la renuncia a la banca en el Congreso de la Nación para que asuma el orreguista Carlos Jaime.
Sea como sea, no hubo suerte para el elenco bloquista que tiene cuatro diputados -Rueda, Rizo, Miguel Atampiz y Gustavo Deguer- y dos intendentes, Juan José Atampiz (Zonda) y por ahora Jorge Espejo (Iglesia). La suerte está echada. La reacción, como era de esperarse, no fue positiva. Fuentes calificadas informaron que el titular del partido de Cantoni renunciará a la presidencia de la comisión de Agricultura. Es una muestra de disconformidad con la conducción de las autoridades legislativas guiadas por la Casa de Gobierno.
Sin embargo, el malestar no necesariamente es el quiebre de las relaciones. Sólo significa que existirá, dentro de los límites posibles, una mayor dureza en la negociación. Los cuatro votos de la estrella ya no serán automáticos como desde el arranque de la gestión de Orrego. Es posible inferir que el Gobierno haya contemplado el escenario que viene en relación a los exaliados del frente y haya afianzado el enlace con los monobloques dialoguistas.
Es un tiro al piso que las cercanías y distancias quedarán plasmadas en la primera votación importante en la Legislatura: la degisnación del camarista Civil. El oficialismo quiere a Esteban De la Torre; el bloquismo a Marianela López. En tanto, el peronismo, que no logró construir mayoría en dos años, mira atentamente la pulseada. El bloque Justicialista todavía desbalancear en favor de uno o del otro. Ninguno es santo de su devoción, pero quizá juegue con el Partido Bloquista sólo para incomodar al orreguismo. Ciertamente el peronismo tiene otro problema: la fuga de legisladores.
El bloque Justicialista, que presidente Juan Carlos Quiroga Moyano, cuya voz cantante es Fernanda Paredes, y que el senador Sergio Uñac controla desde afuera del Palacio legislativo, no pudo contener al bloquismo y luego le costó sostener a los propios. Las votaciones suelen mostrar fisuras con la decisión orgánica del partido. Jugaron individualemente los diputados Jorge Cipriano Castañeda, Omar Ortiz, Eduardo Cabello, y Pedro Albagli. Se fugaron: Leopoldo Soler, Gabriel Sánchez y Franco Aranda. Los tres ingresaron también por el peronismo: los últimos dos por la lista del tres veces gobernador José Luis Gioja. Pero atienden su propio juego. Al menos hasta ahora funcionó así.
Existe una excepción. ¿Juntos pero no mezclados? En el discurso de apertura de sesiones de Orrego sucedió una foto que parecía un tanto imposible hace meses. Gran parte del peronismo estaba unido. Es una foto nada más. Pero estaban Aranda y Sánchez. También participó el vallisto Ortiz, que viene amagando con dar el salto al orreguismo al constituir un monobloque, pero que ahora duda de la inteligencia de la jugada. Si los sucesivos gestos bloquistas no dieron resultados para un puesto en la Cámara, por qué funcionaría crear otro bloque para dialogar, quizá se puede sacar más jugo desde adentro del justicialismo. Mismo razonamiento atraviesa, por estas horas, la cabeza del calingastino Castañeda.
El único que dio una muestra, hasta ahora, de un movimiento claro en tren electoral es Aranda. El exintendente de la Capital y presidente del Frente Renovador renunció a la titularidad de la comisión de Presupuesto y Hacienda. ¿Para qué? Los massistas no quieren responder las razones todavía. ¿Un retorno al peronismo en la Legislatura? "Somos del Frente Renovador", constestaron las fuentes consultadas. Puede interpretarse de dos formas: siguen haciendo la individual o, como son del equipo de Massa, van a plegarse a las decisiones nacional que involucran una alianza cada vez más fuerte con el justicialismo, sobre todo en la Provincia de Buenos Aires de Axel Kicillof. Renunciar a una comisión es abrir el juego a una nueva votación interna que puede decantar en una autoridad de la oposición: el PJ o el bloquismo.
Mientras tanto, el único libertario, Fernando Patinella, no tiene margen de mayor negociación con el orreguismo. ¿Por qué? Porque el jefe es el diputado nacional José Peluc, que sostiene que no habrá alianza con Cambia San Juan para el 2027, ergo debería recrudecer su comportamiento opositor cuando hasta ahora era dialoguista. Además, desde hace rato, Patinella mueve en tándem con Rueda. Es una idea que surgió desde afuera de la Legislatura en una charla entre el representante de Javier Milei y el presidente del bloquismo. Patinella piensa, como Aranda, en clave electoral.