Ya no hay accionistas en el Partido Justicialista de San Juan. Un accionista es alguien que mantiene una cuota de poder -más o menos importante- sobre algo. Coloquialmente, desde el 2020, el peronismo provincial tenía dos accionistas mayoritarios: Sergio Uñac y José Luis Gioja. El senador tenía un 70% y el exgobernador, un 30%. La claridad de porcentajes surgía de las elecciones internas a las que se sometieron en marzo de ese año. Pasaron seis años de fluctuaciones societarias y electorales drásticas, con la derrota en la pelea por el sostenimiento de la Casa de Gobierno como ícono.
Tocó la repartir y dar de nuevo, aunque a algunos les guste más y a otros menos los resultados de la repartición de poder en el justicialismo. Hubo dos demostraciones de fuerza desde el 2020 a la fecha. La prima ocurrió en la confección de la lista de unidad del 2024. Uñac y Gioja tenían en sus manos la distribución de los puestos en la conducción del Consejo Provincial Justicialista y de las 22 Juntas Departamentales. Acordaron que el presidente fuese alguien sin poder de fuego y elegieron al diputado provincial Juan Carlos Quiroga Moyano. Después de eso, el sector de Uñac tomó el control casi total de la estructura, a excepción de un puñado de Juntas. Y la cuestión cambió. ¿Por qué?
El sector que lidera Gioja tenía una crítica legítima. Bajo la conducción de Uñac, el peronismo había perdido las elecciones con Marcelo Orrego y se había puesto punto fin a la hegemonía partidaria después de 20 años. Incluso el candidato a gobernador, el exsenador Rubén Uñac, obtuvo el peor resultado de un oficialismo desde el retorno de la democracia en 1983, un récord que antes ostentaba el bloquista Wbaldino Acosta. Mientras que Gioja ganó su interna con un poco más de 110.000 votos y demostró que, en ese entonces, todavía seguía vigente. Pero eso no se materializó en el prorrateo de poder perjotista. Uñac sostuvo el liderazgo.
La segunda demostración de fuerza sucedió en la previa a las elecciones nacionales legislativas del 2025. El senador había mantenido distancia hasta las cumbres con Gioja días antes de la oficialización de candidatos. Hubo, al menos, dos reuniones: una en Pocito y otra en 25 de Mayo. No llegaron a un consenso. Gioja quería ser el primero en la lista y, ante la negativa, se bajó. Y bajó a todo el sector. No hubo candidatos giojistas en la boleta del año pasado. El senador ganó la pulseada al posicionar a Cristian Andino en primer lugar, luego a Romina Rosas y, más atrás, Fabián Gramajo. El resultado, a su entender, le dio la razón. Si bien perdieron un diputado, Andino salió primero en el choque contra el oficialismo y La Libertad Avanza.
Sin embargo, el esquema justicialista hoy cambió. Uñac mantiene a un grupo de intendentes, diputados, concejales y presidentes de Junta. Gioja sostiene un vínculo nacional con el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof. Y el intendente de Rawson, Carlos Munisaga, con Gramajo, profundizaron la sociedad de bastiones peronistas y conformaron el Eje Rawson-Chimbas. Ya no hay accionistas. Ahora hay tribus que disputan el control sobre las candidaturas en el 2027. Aunque con cierta preeminencia del senador porque tiene el manejo de la estructura, sea por la razón que sea, todavía logra que los intendentes, como en el 2025, se cuadren a su estrategia.
Hubo varias señales durante la semana. El primero en mostrar una carta fue Uñac. Estuvo con el intendente de Pocito, Fabián Aballay, en la Universidad de San Martín, en Buenos Aires. Subió un video con la sonrisa amplia de los dos durante el encuentro con las autoridades de la casa de estudios. ¿Marcó la cancha? Desde las elecciones del año pasado, Andino parece ser la ficha puesta como postulante a la Gobernación. Pero tiene algunos grupos presentan resistencia y que ven en el pocitano una alternativa.
No es inocente que un exgobernador haga una publicación con un intendente que -aunque no explícitamente- aspira a la Casa de Gobierno. Tiene un contratiempo: no tiene sobre sus espaldas una elección provincial, no salió de Pocito, a excepción de su estadía como ministro de Desarrollo Humano. Pero, en honor a la verdad, es el único jefe comunal 100% uñaquista. De modo que el senador podría sentirse más cómodo "prestándole" el aparato a Aballay y no a Andino. Desde el entorno de Uñac negaron cualquier movida en pos electoral en San Juan, sino que sostiene la campaña nacional. Dijeron que fue al revés, que el intendente tenía la reunión en agenda y que invitó al exgobernador a participar.
¿El video modera las expectativas de Andino? El sanmartiniano, según aseguraron dirigentes cercanos, no ve a Aballay como una amenaza. "El candidato va a ser el que más mida o sino que haya interna", expresaron. Mientras que el exintendente tuvo una foto con los caciques justicialistas que bancan la candidatura provincial: Sebastián Carbajal, David Domínguez, Matías Espejo, Daniela Rodríguez y Analía Becerra. Y aunque no aparecen en la foto, hay otros que también manifestaron, por lo bajo, aceptación a las aspiraciones de Andino: José Castro y Mario Riveros. De acuerdo a fuentes consultadas, los intendentes respetan a Aballay, pero por ahora no lo ven lo suficientemente competitivo.
De manera que el video Uñac-Aballay generó suspicacias. Todas negadas en el despacho del senador. Un dirigente que supo orbitar el uñaquismo y que todavía sostiene la comunicación con segundas líneas del peronismo deslizó que hay cierta molestia del exgobernador sobre la pulseada -táctita- entre Andino y Aballay. "Si siguen así, el candidato voy a ser yo", habría dicho Uñac ante un interlocutor. Sin embargo, es una frase que surgió del interés de una fuente. Hay que relativizarla o simplemente descartar el contenido. No obstante, es cierto que el senador, además de la estructura del PJ, también tiene la chance de conseguir financiamiento local y nacional. Al menos así lo plantearon, desde principios del 2026, los dirigentes que charlan con el exgobernador.
Gioja, por su parte, capitaliza el vínculo con Kicillof. El giojismo viajó al acto del gobernador bonaerense en Avellaneda. Llevó dos colectivos. El tres veces gobernador de San Juan encabezó la primera reunión formal del Movimiento Derecho al Futuro en la provincia. Es decir que contó con los aliados del Frente Grande, el PTP y algunos sindicatos. Gioja conoce su potencia electoral. Tiene frescos los números del 2023 y va a ingresar en la discusión de candidatos.
Por ahora la propuesta es el presidente de la Junta de Rivadavia, Facundo Perrone. Si bien tiene buena aceptación militante, todavía no saltó los muros del Partido Justicialista de calle 25 de Mayo. Quizá pretende que Kicillof sea un viento que arrastre la postulación. Algo similar a lo que hizo Javier Milei con el senador sanjuanino Bruno Olivera. Pero no debería tener un rival. Y tanto Andino como Aballay podrían sacarlo del juego. Naturalmente, Gioja sigue siendo un cerebro de la política. Debe tener alguna jugada en mente para consensuar la unidad o para ir a fondo contra Uñac. Es decir, lograr una lista con un elemento de cada bando con él como candidato a diputado nacional como una manera de acercar a una porción del electorado.
Mientras tanto, Munisaga y Gramajo organizaron un partido de fútbol. Emularon una muy buena comunicación del excandidato a la Presidencia, Sergio Massa. La diferencia radicó en que el líder del Frente Renovador dejó trascender o filtró la información. En cambio, el dueto Rawson-Chimbas promocionó el picadito en los medios de comunicación y redes sociales. Eso significa que el mensaje tiene un impacto distinto. Massa habló a la interna; Munisaga y Gramajo jugaron al fútbol. Quizá porque ya dieron su mensaje hace una semana cuando se sacaron la foto con Orrego y Fabián Martín. Hay reciprocidad de gestos con el Gobierno provincial en la Cámara de Diputados y en declaraciones públicas. Probablemente porque los dos van a competir por sus departamentos en el 2027 e intentará el salto provincial en el 2031.