Un sector del Gobierno nacional, identificado con la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, ingresó en la fase preliminar de negociaciones para cubrir las dos vacantes en la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Es el primer intento tras el fracaso de las postulaciones del juez federal Ariel Lijo y el académico Manuel García-Mansilla. El triunfo de La Libertad Avanza por un 40% de los votos en las elecciones nacionales legislativas revitalizaron las ganas del presidente Javier Milei de ir por el máximo tribunal. Los tres senadores sanjuaninos son fichas en el tablero de ajedrez del Senado. ¿A qué juega cada uno? Hay dos votos casi cantados y uno que pendula.
A tono con el nuevo estilo presidencial del consenso con los gobernadores, de acuerdo a los medios de comunicación de alcance nacional como La Nación y Todo Noticias, la idea de la Casa Rosada reside en impulsar y luego desginar a un candidato del oficialismo y uno de la oposición. Principalmente porque, pese a la reconfiguración después del 10 de diciembre, el peronismo de Unión por la Patria continúa como bloque con mayor peso en las votaciones y es la principal herramienta de negociación de la expresidenta Cristina Kirchner. Hay dos sanjuaninos en el interbloque que responde a la jefa kirchnerista: el exgobernador Sergio Uñac y la camporista Celeste Giménez.
En los comicios de medio término, La Libertad Avanza ganó en seis de los ocho distritos que renovaban su representación en el Senado en este turno y trepará, a partir del 10 de diciembre, a un total de 20 senadores. La contracara del oficialismo es el kirchnerismo, que bajo el sello de Fuerza Patria sólo pudo retener 9 de las 15 bancas que puso en juego. En pocas palabras, los libertarios detentan un respaldo mayor a la debilidad legislativa que tenían en la previa al 26 de octubre. Ergo, junto a los aliados del PRO más los circunstanciales radicales, puede -o siente la fuerza suficiente- para iniciar los escarseos para sumar a los dos cortesanos que se sumen a Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti.
En tren del presunto consenso, nacieron dos nombres para la Corte Suprema. El mileísmo que responde a Karina Milei -El Jefe- lanzó a la parrilla al camarista federal Mariano Llorens. En tanto, el peronismo K puso en la mesa a la senadora por Mendoza, Anabel Fernández Sagasti, una camporista paladar negro de aparente buen vínculo con Uñac y de excelente -vertical- relación con Giménez. El análisis es simple para el libertario sanjuanino Bruno Olivera, que responde directamente a la conducción del representante de Milei en la provincia, el diputado nacional José Peluc, que a su vez reporta a Karina. Si la hermana del Presidente dice Llorens, Olivera votará en ese sentido. No es una novedad. Si en los próximos días dice otro, elegirá a ese otro. Pero la cuestión se empantana en el campamento peronista.
¿Cuál es el juego de Uñac? Ya sucedió un doble juego con Lijo. El exgobernador firmó el pliego de postulación y después bancó al juez en el recinto. Mientras que Giménez hizo todo lo contrario. Pareció coordinado por el exministro del Interior, Eduardo De Pedro, más conocido como Wado. El exfuncionario de Alberto Fernández es el operador de La Cámpora en el Senado e hizo buenas migas con Uñac en los comicios del 2023, cuando selló la candidatura de Giménez y la catapultó a la Cámara alta. Es una historia conocida. ¿Envió al senador sanjuanino a votar por Lijo con la venia de Cristina? Es una posibilidad. Sobre todo a la luz de los últimos movimientos de Uñac, que pareció lanzado a una aventura presidencial con cierta halo kirchnerista, aunque en términos públicos muestre un armado “federal” -Primero la Patria, mismo nombre que la lista de CFK en el Partido Justicialista- con el salteño Juan Manuel Urtubey.
Huelga decirlo, pero quizá valga la pena. Uñac tiene sintonía con el cortesano Lorenzetti, quien era el patrocinador de Lijo y operador en el Gobierno nacional. De eso, dio cuenta el periodista de La Nación, Carlos Pagni, quien insistió en la vinculación del juez federal con la Casa Rosada a través del hermano, Freddy Lijo. Probablemente el sanjuanino haya tenido motivos para respaldar a un magistrado muy cuestionado. No lo hizo solo. Otros peronistas que orbitan a Cristina también bancaron la movida. Un ejemplo: la catamarqueña Lucía Corpacci. ¿Será una casualidad que otrora haya sonado la dupla Uñac-Corpacci para el Partido Justicialista? Meras especulaciones, por supuesto. Pero el tiempo pasó, Lijo no prosperó. Y ahora hay que definir sobre el futuro de la mendocina Fernández Sagasti, quien muestra en redes sociales que chatea por WhatsApp con Cristina en tiempo real. Una excentricidad.
El exgobernador de San Juan tiene buena onda con la senadora por Mendoza y no tendría, por ahora, otro candidato para la Corte Suprema. ¿O sí? Porque los peronistas federales de Primero la Patria pueden pedir por otro u otra compañera. Alguien que esté más alineado al peronismo ortodoxo y no camporista. En tal caso, Uñac pendulará entre la candidata de Cristina o un alfil propio. De momento, no suena más gente. Los medios de comunicación nacionales aseguran que hay tres potenciales postulantes del interior del país: la vocal del Superior Tribunal de Justicia de Tucumán, Claudia Beatriz Sbdar, alguna jueza cordobesa -cuyo nombre no trascendió- o la camarista de Salta Mariana Catalano. Según el diario La Nación, en tal caso, incluso así, Cristina será consultada. De todas formas, lo que podría poner, una vez más, a Uñac en un doble juego o insertarlo en un dispositivo de presiones, no es un problema para Giménez. La camporista sanjuanina hará, en primera y última instancia, lo que CFK quiera.
Finalmente, Olivera, apenas tendría un momento de tensión, claramente tangencial, si el operador Santiago Caputo insiste en ser el puente entre el Congreso y el Poder Judicial. Ya tiene al viceministro de Justicia, Sebastián Amerio, trabajando en eso. Karina, El Jefe, que no tiene ese apodo por generación espontánea, mira de reojo el esquema de poder del asesor extraoficial del Gobierno. Ella ya ganó la interna a cielo abierto que se desplegó en la previa a las elecciones de octubre. El resultado le dio la razón. Todo indica que, con la batuta, definirá el nombre del postulante a la Corte por el oficialismo.