Cada país tiene su propia versión de parrillada y, en ese cruce cultural, la cocina árabe tomó como base la clásica tira de asado y le aportó una identidad propia. Con cortes más prolijos, porciones controladas y una preparación que prioriza la terneza, esta adaptación empezó a llamar la atención de los amantes de la carne que buscan algo distinto sin alejarse del ritual del fuego.
El resultado es un corte fino, con muy poca grasa visible y un hueso que se desprende con facilidad tras una cocción breve. Su tamaño más pequeño permite una cocción pareja, ideal para quienes prefieren una pieza suave, jugosa y fácil de manipular tanto en parrilla como en plancha.
¿Cuál es el corte moderno que se cocina fácil y queda tierna?
Conocido como asado árabe, este corte se obtiene a partir de tiras más angostas y prolijas del costillar. Su presentación es más uniforme, con un hueso fino y una cantidad de grasa visiblemente menor, lo que facilita tanto la cocción como el servido.
A diferencia del asado banderita tradicional argentino, que suele ser más ancho, con mayor presencia de grasa y requiere una cocción lenta para lograr terneza, esta versión se destaca por su rapidez en la parrilla. Mientras la banderita pide fuego paciente y controlado para que la grasa se funda sin secar la carne, la nueva versión se cocina en menos tiempo y logra un punto jugoso casi de inmediato.
Otra diferencia clave está en la textura y el rendimiento. El corte árabe ofrece bocados más tiernos y parejos, ideales para porciones individuales o platos más ordenados, mientras que la banderita conserva ese perfil rústico y bien parrillero que sigue siendo protagonista de las reuniones tradicionales.
Tips de cocción y curado
Al tratarse de un corte fino, lo ideal es no sobrecargarlo de condimentos. Un salado previo breve, apenas unos minutos antes de llevarlo al fuego, es suficiente para realzar su sabor natural. Si se desea, puede sumarse pimienta o un toque suave de especias, pero siempre sin tapar la carne.
En la parrilla, conviene ubicarlo primero a fuego medio–alto para sellar ambos lados y luego moverlo a una zona más suave si se busca un punto más jugoso. No necesita largas exposiciones: pocos minutos por lado alcanzan para lograr una textura tierna y un hueso que se desprende con facilidad.
También funciona muy bien en plancha o chapa caliente, especialmente para preparaciones rápidas. En ese caso, un pincelado leve con aceite o manteca clarificada ayuda a evitar que se reseque y aporta brillo al corte.
Guarniciones y salsas para acompañar
Más que recetas cerradas, este corte admite acompañamientos simples y bien pensados. Estos realzan el perfil del asado árabe sin competir con su sabor, manteniendo una propuesta equilibrada y moderna.
- Ensaladas frescas de tomate, cebolla morada y limón
- Papas rústicas al horno o a la parrilla
- Verduras grilladas: zucchini, berenjena, morrón
- Arroz especiado o cous cous
- Salsas suaves como yogur con ajo, chimichurri liviano o limón con hierbas
- Emulsiones de oliva, perejil y ajo para servir en frío

