El chipá es una de las recetas más queridas de la gastronomía paraguaya, que también forma parte de la tradición del noreste argentino y del sur de Brasil. Este pequeño pan a base de almidón de mandioca y queso se destaca por su textura esponjosa por dentro y levemente crocante por fuera, además de su sabor intenso y reconfortante. Es ideal para acompañar el mate, el café o para disfrutar en cualquier momento del día como un snack casero. A continuación, te explicamos cómo hacerlo de manera fácil, rápida y con resultados irresistibles.
En un bol amplio, colocá el almidón de mandioca junto con la sal. Sumá la manteca blanda y trabajala con las manos hasta lograr una textura arenosa. Incorporá los huevos y mezclá bien hasta integrar. Luego agregá el queso rallado, que será clave para el sabor final. Por último, sumá la leche de a poco mientras amasás suavemente hasta obtener una masa blanda, lisa y que no se pegue en las manos.
Precalentá el horno a 180 °C. Tomá pequeñas porciones de masa y formá bolitas del tamaño de una nuez. Disponelas sobre una placa ligeramente enmantecada o con papel manteca, dejando espacio entre cada una para que no se peguen al cocinarse.
3- hornear
Llevá al horno durante 20 a 25 minutos, hasta que los chipá estén levemente dorados y hayan inflado. No deben quedar demasiado secos, ya que su gracia está en la textura suave del interior.
Consejos para que salgan perfectos
- Elegí un queso sabroso: es el ingrediente que define el gusto del chipá.
- Evitá amasar de más: trabajá la masa solo hasta que los ingredientes se integren.
- Consumilos recién hechos: tibios son mucho más ricos y mantienen su mejor textura.
- Son naturalmente sin gluten, pero siempre verificá que todos los ingredientes sean aptos si cocinás para celíacos.