9 de octubre de 2026 - 20:40

Día Mundial del Huevo; qué cantidad se recomienda comer por día, según especialistas

Especialistas explicaron cuántos huevos se pueden consumir por semana y por qué las personas con colesterol alto deben prestar atención a su alimentación.

En el Día Mundial del Huevo, especialistas recuerdan que este alimento aporta proteínas de alto valor biológico, vitaminas y minerales que pueden formar parte de una dieta equilibrada. Sin embargo, la cantidad recomendada depende del estado de salud, los antecedentes y el patrón alimentario de cada persona.

Médicos sostienen que una persona sana puede consumir hasta un huevo por día. En cambio, quienes tienen colesterol elevado o antecedentes cardiovasculares deben consultar con un profesional para definir una frecuencia adecuada a sus necesidades.

Durante años el huevo estuvo asociado a una mayor preocupación por su contenido de colesterol. No obstante, el riesgo cardiovascular no depende de un solo alimento, sino de una combinación de factores como la alimentación general, el peso, la actividad física, el tabaquismo y los antecedentes médicos.

Entre sus principales beneficios, el huevo aporta proteínas de alta calidad, vitamina B12 y otros micronutrientes. Esta vitamina cumple funciones importantes en el sistema nervioso y en la formación de células sanguíneas.

Cuántos huevos se pueden comer por semana

Las recomendaciones varían según la situación de cada persona. Para quienes no presentan factores de riesgo, especialistas plantean como referencia hasta una unidad diaria. En personas con colesterol alto que reciben tratamiento y seguimiento médico, la pauta mencionada puede ubicarse entre cuatro y cinco huevos por semana, aunque debe ajustarse de manera individual.

Una unidad aporta alrededor de 75 kilocalorías, aminoácidos esenciales, vitaminas y minerales. La clara concentra gran parte de las proteínas, mientras que la yema también contiene nutrientes importantes para el organismo.

La dietista especializada en cardiología preventiva Julia Zumpano, de la Cleveland Clinic, señaló que un huevo duro contiene aproximadamente 186 miligramos de colesterol alimentario y 1,6 gramos de grasas saturadas. Estas últimas se encuentran principalmente en la yema.

La especialista explicó que el consumo total de grasas saturadas tiene una influencia importante sobre el colesterol LDL, conocido como colesterol malo. Cuando sus niveles permanecen elevados, puede favorecer la acumulación de placas en las arterias y aumentar el riesgo cardiovascular.

Qué recomiendan para las personas con colesterol alto

La Asociación Americana del Corazón considera razonable que los adultos sanos sin enfermedad cardiovascular consuman hasta un huevo entero por día, o dos claras como alternativa.

Para quienes tienen colesterol elevado o enfermedad cardiovascular, la entidad recomienda prestar especial atención a la cantidad de yemas y contempla como referencia hasta cuatro por semana. Esto no significa que todas las personas con colesterol alto deban eliminar el huevo de su dieta, sino que la frecuencia debe evaluarse en función de sus condiciones particulares y del conjunto de su alimentación.

En personas con diabetes, antecedentes cardíacos o tratamientos para controlar el colesterol, la recomendación debe individualizarse mediante una consulta médica o nutricional.

Cuál es la forma más saludable de preparar el huevo

Además de la cantidad, importa cómo se cocina. Entre las opciones recomendadas se encuentran el huevo hervido, pasado por agua, revuelto con verduras, a la plancha con poco aceite vegetal o preparado en tortilla.

En cambio, conviene moderar las frituras y los acompañamientos que suman grasas saturadas, como la panceta, los embutidos y determinados quesos.

También es importante controlar el consumo de sal. La referencia general para los adultos es no superar los 2.300 miligramos de sodio diarios, aunque algunas personas pueden necesitar un límite menor por indicación médica.

En definitiva, el huevo puede integrar una alimentación saludable y aportar nutrientes esenciales. La clave está en considerar la cantidad consumida, la forma de preparación y el estado de salud de cada persona, sin atribuirle a un único alimento toda la responsabilidad sobre el colesterol.

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