Fredi Vivas en Hackeando San Juan: "El criterio y la responsabilidad son humanos, siempre"

El especialista cerró el encuentro del Ciclo Pilares sobre Inteligencia Artificial organizado por DIARIO DE CUYO y CASETIC.

El reconocido especialista Fredi Vivas clausuró con éxito el segundo panel de "Hackeando San Juan - Inteligencia Artificial aplicada a las empresas", un encuentro clave organizado por DIARIO DE CUYO y CASETIC. Ante un auditorio atento y conectado, el ingeniero analizó el impacto estructural de la IA en el mundo actual.

Egresado de Singularity University, profesor de la Universidad de San Andrés y CEO de RockingData, Vivas dejó en claro que esta revolución tecnológica no se limita a la aparición de nuevos chatbots, sino que representa un cambio de paradigma organizativo complejo.

A continuación, tres de los puntos centrales que Vivas desarrolló a lo largo de la charla, donde abordó diferentes aspectos de esta temática tan actual como a veces incomprendida y hasta intimidante.

De lo individual a lo organizacional

Para Vivas, el abordaje corporativo suele equivocarse al enfocarse únicamente en qué herramienta individual elegir. El especialista remarcó que lo verdaderamente necesario es la adopción institucional integrada, que permita generar plataformas robustas, con "datos curados", donde los colaboradores accedan directamente a información de alta fidelidad. En esa línea, y en concordancia con el panel anterior, hizo hincapié en la importancia de los datos.

El especialista apuntó directamente a la cultura corporativa y a la urgencia de unificar los procesos tecnológicos internos. El disertante calificó de "gravísimo" el hecho de que cada empleado utilice herramientas aisladas dentro de una misma estructura organizativa, e instó a los líderes empresariales a fomentar políticas claras de unificación digital.

"En la misma empresa debería usar una misma herramienta (...) Las empresas y personas deben fomentar esto. Alguien tiene que tener esa apertura", señaló.

Incluso, el experto describió el escenario actual como un ecosistema dinámico compuesto por múltiples aplicaciones y asistentes cotidianos. Y sostuvo que el mercado avanza aceleradamente hacia implementaciones entrenadas con datos sumamente específicos, diseñadas para otorgar rigurosidad técnica a industrias particulares o sectores especializados como el de la salud.

Resaltó también que las organizaciones inteligentes del futuro inmediato serán aquellas capaces de balancear los esfuerzos de eficiencia operativa y ahorro de costos -lo inmediato- con estrategias agresivas de innovación para el crecimiento sustentable.

Vivas abordó el tema de manera accesible y práctica, cargado de ejemplos y hasta con un toque de humor.

Vivas abordó el tema de manera accesible y práctica, cargado de ejemplos y hasta con un toque de humor.

Nueva habilidad desbloqueada: el arte de promptear

Uno de los ejes más relevantes de la disertación giró en torno a las habilidades requeridas para interactuar con estos nuevos modelos. El autor de tres libros sobre IA definió la capacidad de formular instrucciones precisas como un requisito indispensable que definirá la competitividad laboral en el corto plazo.

"Saber interactuar con la IA es una habilidad (skill), todos deberán saber promptear. Las empresas buscarán esta habilidad y hoy es una ventaja competitiva", señaló con énfasis, aunque advirtió que "quizás en un tiempo ya no lo sea", pero no porque vaya a desaparecer: "Es como cuando sabías usar Excel. En un tiempo ya será obvio que sabes usar eso", acotó.

Vivas proyectó un escenario de dos a tres años en el cual el dominio de estas competencias tecnológicas será el factor decisivo para posicionarse en la cima de las búsquedas laborales. Pasado ese período de disrupción e innovación, las capacidades asociadas a la inteligencia artificial se convertirán inevitablemente en un commodity básico del mercado.

El valor de la confianza

A pesar del incremento de la productividad -en términos de recuperación del tiempo de trabajo- a través de herramientas automatizadas, Vivas advirtió taxativamente sobre los riesgos éticos y operativos de delegar decisiones finales de manera ciega en los algoritmos.

"La palabra del año en IA es confianza. Debemos evaluar los resultados para ver si confiamos o no", puntualizó, añadiendo con firmeza que no se puede dejar afuera la validación humana. "El criterio y la responsabilidad son humanos, siempre", subrayó.

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