En el marco del evento "Hackeando San Juan: IA aplicada a empresas", el primer encuentro del Ciclo Pilares, una iniciativa impulsada por DIARIO DE CUYO y CASETIC (Cámara Sanjuanina de Empresas de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones), con el acompañamiento de Revista Negocios y Avantti, se abordó la incorporación de la IA a las empresas. El especialista Luis Galeazzi fue el responsable de introducir a los presentes en el tema, con su disertación denominada “Guía práctica para adoptar la IA…sin morir en el intento”.
Lejos de presentar a la inteligencia artificial únicamente como una herramienta tecnológica, Galeazzi propuso entenderla como un cambio profundo en la forma en que las organizaciones piensan, toman decisiones y se adaptan a un contexto cada vez más dinámico. En ese marco, aseguró que la provincia atraviesa un momento estratégico.
"San Juan está rehaciéndose. No es solo un impacto tecnológico, no se trata únicamente de hacer todo más eficiente, sino de hacerlo con la matriz productiva de la provincia. Estamos parados en el centro de la transformación económica argentina", sostuvo al comenzar su exposición.
Para el especialista, este escenario representa una oportunidad económica, social e incluso existencial para quienes sepan aprovecharla. Sin embargo, advirtió que el principal desafío no es tecnológico, sino cultural. "La IA es un superpoder cognitivo que hay que aprender a usar", resumió.
Durante la charla, Galeazzi enumeró algunas de las certezas que hoy enfrentan las empresas. Entre ellas, afirmó que adoptar inteligencia artificial ya no es una opción, sino una necesidad inevitable. La verdadera decisión, explicó, pasa por definir cómo y cuándo hacerlo, aun cuando no existan antecedentes suficientes para evaluar todos los costos, riesgos o impactos.
Al mismo tiempo reconoció que la incorporación de estas herramientas suele despertar resistencias dentro de las organizaciones y que muchas compañías continúan atravesadas por el escepticismo. "La IA no es tan valiosa" o "no transforma tanto" son algunas de las respuestas que, según dijo, todavía aparecen frente a estos procesos de cambio.
Frente a ese escenario, planteó que existen dos maneras completamente diferentes de mirar la inteligencia artificial. La primera consiste en utilizarla para optimizar procesos existentes y ganar eficiencia. La segunda, mucho más profunda, implica aprovecharla para repensar completamente el negocio.
"La IA es una ampliación de la capacidad cognitiva que tengo como empresario", explicó.
Esa idea dio paso al concepto que atravesó toda su presentación: la inteligencia organizacional. Galeazzi sostuvo que, del mismo modo que las personas utilizan su inteligencia para adaptarse al entorno, las empresas también desarrollan mecanismos para interpretar el contexto y responder a los cambios. "La IA es un recurso para que las empresas puedan adaptarse mejor", afirmó.
En ese sentido, explicó que la inteligencia artificial no modifica únicamente tareas puntuales, sino que transforma el funcionamiento integral de las organizaciones. La capacidad de capturar información, analizarla, tomar decisiones y evaluar resultados hoy puede potenciarse con herramientas que hasta hace pocos años no existían.
Para el especialista, el verdadero valor aparece cuando la inteligencia artificial se incorpora al corazón de la estrategia empresarial y no queda limitada a automatizar procesos secundarios. "Es importante que la IA se aplique a lo importante, no a lo marginal. Si no tocamos lo importante, nos estamos equivocando", remarcó.
La velocidad con la que avanza esta tecnología fue otro de los ejes de su exposición. En ese sentido sostuvo que las empresas no solo deben prepararse para el cambio, sino hacerlo con rapidez. "Tengo que entender qué le pasa a la comunidad en la que vivo para ajustar mi propuesta de valor y ser parte del crecimiento de esa cadena, no ser reemplazado. La IA tiene una cara cruel. Quien no se adapte será excluido", advirtió.
A la hora de hablar sobre la implementación, señaló que existen distintos modelos. Uno surge de iniciativas espontáneas de los propios equipos de trabajo, aunque suele generar experiencias aisladas. El otro responde a decisiones impulsadas desde la dirección, una estrategia que aporta orden, pero que muchas veces encuentra resistencia entre los colaboradores.
Por eso, recomendó armonizar ambos caminos mediante una estrategia integral. El primer paso, insistió, es capacitar a las personas. "Primero hay que enseñar IA. No se puede usar aquello que no se conoce", expresó.
A partir de allí, sostuvo que las organizaciones deben construir una visión empresarial que otorgue sentido al uso de estas herramientas, apoyarse en especialistas tecnológicos y desarrollar casos concretos de aplicación que permitan medir resultados.
Otro aspecto que consideró central fue la gestión de los datos. Según explicó, la información constituye la materia prima de la inteligencia artificial y puede provenir de documentos, videos, audios, comunicaciones o registros internos. Organizarla, estructurarla y volverla accesible resulta indispensable para que los modelos de inteligencia artificial generen respuestas de calidad.
Como recomendación final, Galeazzi propuso crear equipos de “Business Intelligence” dentro de las organizaciones, integrados por perfiles capaces de vincular el conocimiento tecnológico con la estrategia empresarial y acompañar la toma de decisiones.
"La IA es un recurso de la inteligencia organizacional. Su impacto no puede comprenderse únicamente como un fenómeno tecnológico. Debe analizarse como una transformación de la manera en que las organizaciones perciben su entorno, procesan información y toman decisiones", concluyó.