11 de septiembre de 2026 - 18:12

Madrugar, estudiar los caballos y apostar: la pasión de los "burreros" que no se pierde nunca

Alfredo Morales, Carlos Ruiz, Abel Ruiz y Federico Núñez llegaron temprano para vivir una jornada que esperan durante todo el año. Entre estadísticas, pronósticos y apuestas, contaron cómo disfrutan de una pasión que para ellos es mucho más que jugar dinero.

La jornada comienza mucho antes de que los caballos salgan a la pista. Para ellos, la cita con las carreras se prepara con tiempo, entusiasmo y, sobre todo, mucha expectativa. Alfredo Morales, Carlos Ruiz, Abel Ruiz y Federico Núñez son “burreros” de ley y saben que cada carrera puede regalar una alegría o dejar un sabor amargo.

“Siempre estamos esperando esta fecha y tratando de poder venir, dejar las obligaciones para compartir una agradable jornada acá”, cuentan. Para llegar, hay que madrugar. Desde las 7 de la mañana ya están preparando todo para disfrutar de un día que, para ellos, tiene algo especial.

Pero no todo queda librado al azar. Antes de apostar, analizan a los protagonistas de cada carrera. Llevan estadísticas, observan el presente de los caballos y también prestan atención a los cuidadores. Todo puede ser un dato importante a la hora de elegir.

Tratamos de llevar una estadística para ver quién puede ganar. Nadie tiene una fija, pero vas viendo los caballos, los competidores y también a los cuidadores”, explican.

Y después llega el momento de poner el dinero sobre la mesa. Las apuestas parten desde los 10.000 pesos y no tienen techo. El límite, dicen, lo pone cada apostador.

Uno de ellos recuerda que el año pasado llegó a apostar 1.500.000 de pesos en una carrera. Otro fue todavía más lejos y contó entre risas que llegó a poner 8 millones de pesos. “El año pasado los niños me decían ‘pan, pan, pan’”, recordó, aunque aquella vez la suerte no estuvo de su lado.

Este año, en cambio, la historia viene siendo diferente. Contó que apostó 600 mil pesos, luego otros 500 mil y consiguió ganar, recuperando parte de lo arriesgado.

Para ellos, las carreras son una mezcla de análisis, adrenalina y pasión. Saben que se puede ganar y también perder, y reconocen que no todos en la familia viven las apuestas de la misma manera.

“Para algunos es un deporte y para otros es un vicio”, admiten. En su caso, aseguran que conocen los riesgos y que muchas veces apuestan sabiendo que pueden perder.

También hubo años difíciles. De esos en los que la derrota fue tan grande que hasta costaba volver a casa. “Hemos tenido unos años malos, de no querer llegar a la casa por vergüenza de lo que nos iban a decir”, cuentan entre risas y recuerdos.

Pero la pasión puede más. Y por eso no esperan solamente esta fecha. Cuando pueden, también siguen otras reuniones hípicas y viajan a distintas provincias, como Mendoza y La Rioja.

Porque para estos “burreros”, cada carrera es una historia diferente. Hay estadísticas, números y pronósticos, pero también hay amistad, familia, tradición y esa cuota de adrenalina que los hace volver una y otra vez a la pista. Al final, como ellos mismos resumen, a veces se gana y a veces se pierde, pero la pasión por los caballos siempre vuelve a arrancar en la próxima carrera.

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