Si le preguntan cuál fue el viaje inolvidable de su vida no duda en responder: ‘El que hicimos a Buenos Aires en 1987 para ver al Papa Juan Pablo II’. Es Ariel Carbajo a quien la noticia de la visita de León XIV a la Argentina le movilizó los mejores recuerdos de aquella ‘odisea’ que tuvo final feliz, como el de haber tenido a Juan Pablo II a dos metros de distancia.
El ritmo de vida, su profesión y trabajo, y las responsabilidades familiares hoy no le permiten a Andrés Carbajo repetir la experiencia inolvidable de participar de la visita papal como en 1987. Pero, no lo lamenta porque ‘Dios’ le permitió estar a dos metros de Juan Pablo II cuando visitó Buenos Aires durante ese año en que visitó 10 ciudades argentinas en 6 días. ‘Cuando nos enteramos de la visita del Papa decidimos viajar a Buenos Aires con mis compañeros de la Acción Católica de la Parroquia de La Merced. Y desde ese momento comenzó la odisea que tuvo un gran final felíz’, sostuvo Carbajo que tanía 17 años cuando realizó aquel viaje inolvidable.
Los primeros sacrificios para viajar a ver al Papa Juan Pablo II
Carbajo recordó que en los ‘80 era muy diferente y más difícil viajar, principalmente por la falta de recursos. Pero, que la gran expectativa de ver a Juan Pablo II en persona pudo más. ‘En ese tiempo todo era muy diferente. Teníamos muchos menos recursos, y a los padres no les pedíamos ni un peso. Pero logramos viajar a Buenos Aires para ver al Papa. Y lo hicimos a pulmón’, dijo el hombre.
Una vez que eligieron la ciudad a la que viajarían y la cantidad de personas que participarían del viaje, comenzaron a averiguar precios de la contratación de un colectivo para que los llevara y trajera de Buenos Aires. De ahí en más se pusieron manos a la obra para recaudar el dinero necesario para pagar este servicio. La venta de empanadas los fines de semana y las rifas fueron las principales fuentes de recaudación.
Carbajo también recordó que la solidaridad de los ‘porteños’ también hizo posible aquel viaje inolvidable. ‘Algunos colegios parroquiales de Buenos Aires abrieron sus puertas para hospedar a la gente que llegaba de otras provincias, Nosotros nos quedamos en uno de ellos con las bolsas camas que llevamos. Y, varias familias de diferentes comunidades religiosas colaboraron con comida para los visitantes. Al final del día, pasabas por los lugares asignados donde había mesones con muchas bolsas con alimentos para retirar gratis. Cada bolsa tenía galletas, sánguches, jugo y frutas, suficiente para pasar el día’, contó Carbajo.
Estas buenas acciones hicieron que este grupo de sanjuaninos se sintiera ‘cobijado y contenido’ durante los dos días que estuvo en una ciudad tan grande y tan diferente a San Juan. ‘En esa época no existían los celulares en la provincia así que era estar prácticamente aislado de tu familia. Pero, el amor a Dios y a Juan Pablo Segundo nos animó a desafiar las distancias’, dijo el hombre.
Seis horas de pie para ver al Papa
Finalmente llegó el día más esperado y la posibilidad de ver al Papa Juan Pablo II en persona. Andrés y su grupo de la Acción Católica se propusieron tratar de estar lo más cerca posible del Santo Padre cuando hiciera su paso por la Avenida 9 de Julio. De madrugada se dirigieron hasta esta avenida para tratar de estar en primera fila. Y lo lograron.
‘Llegamos y aún no había nadie en las vallas así que nos pusimos pegados a las barandas. Ahí estuvimos 6 horas de pié y abrazados a las barandas, No te podías sentar en el suelo por la cantidad de gente ni soltar las barandas porque el tumulto te iba a correr del lugar. Ese día el Papa reunió a un millón de personas en la avenida. Fue muy sacrificado, pero pudo más la emoción de ver a Juan Pablo II. Aún se me pone la piel de gallina cada vez que recuerdo el momento en el que lo vimos aparecer en el papamovil. Pasó a dos metros de distancia. Y nos emocionamos hasta las lágrimas porque era un santo en vida’, dijo emocionado Carbajo,
Tras el paso del Papa, Andrés y su grupo permanecieron en el mismo lugar del inicio. Fue porque la cantidad de personas les impedía moverse y porque quisieron participar de la misa que ofició Juan Pablo II en plena Avenida 9 de Julio. Pero, la devoción por el pontífice no se detuvo allí. Andres junto a algunos compañeros de la Acción Católica decidieron repetir la experiencia. Días después de ese viaje a Buenos Aires viajaron a Mendoza por el día para volver a ver al Papa.
Expectativas por la visita del Papa León XIV
Carbajo dijo que Imagina que este año, muchos más sanjuaninos van a viajar a Córdoba o Buenos Aires para ver al Papa León XIV, principalmente porque hay más facilidades y recursos. ‘Ahora podes contratar el viaje o alojamiento por internet con bastante anticipación, hay más facilidades, Y también recursos. Si en una semana hay familias que te contratan un viaje a Estados Unidos para ver el mundial, imagino que mucho más fácil va a ser que viajen a una provincia’, dijo Carbajo quien agregó que supone que muchos jóvenes sanjuaninos viajarán para ver a León VIX porque cada vez más chicos se acercan a la Iglesia.