23 de septiembre de 2012 - 00:00

Directo al cerebro

Los nuevos dispositivos funcionan creando pequeñas cicatrices en los nervios de los riñones, órganos que juegan un papel central en la regulación de la presión al enviar señales al cerebro que pueden hacer que los vasos se estrechen. No tendría efecto colateral preocupante.

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