7 de julio de 2010 - 00:00

El día en que llegó la Revolución demorada y a pedido del pueblo

Hoy se cumple 200 años desde que, en Cabildo abierto, San Juan adhirió a la Primera Junta de Gobierno Patrio

Corría junio de 1810 y había un nerviosismo escondido entre los sanjuaninos. Las autoridades trataban de mantener al pueblo en calma, se reunían en secreto y buscaban que pasara el tiempo antes de decidir si se iban a alinear con la flamante Junta porteña, dándole la espalda al gobierno español, o sí seguirían las directivas del gobernador de Córdoba, que estaba a cargo de la provincia y buscaba que el pueblo continuara bajo el poder de la corona europea. Pero el conflicto salió a la luz. El pueblo se levantó y las autoridades no tuvieron otro remedio que darle participación y realizar el primer Cabildo abierto de San Juan, que se desarrolló un día como hoy pero hace 200 años y que permitió que los sanjuaninos optaran por la liberación.

Según cuenta en el Tomo III de su Historia de San Juan el escritor Horacio Videla, cuando se desató la Revolución de Mayo, el 25 de mayo de 1810, Córdoba era la segunda ciudad más importante del Virreinato. Y San Juan estaba bajo su mando.

Fue el 17 de junio de ese año, cuando el alcalde de primer voto sanjuanino, Plácido Fernández Maradona, recibió información sobre los sucesos de la Semana de Mayo, la separación del virrey Cisneros y la asunción de la Primera Junta. Además de una nota que pedía el envío de un diputado a Buenos Aires para crear un Congreso General. Dadas las circunstancias, Fernández Maradona convocó a una reunión inmediata en el Cabildo para abrir los pliegos recibidos.

La asamblea se realizó el 18 de junio en absoluto secreto, para evitar la inquietud del vecindario. Las autoridades tenían que tomar una decisión: presentaban obediencia a la Junta instalada en Buenos Aires, o aceptaban las advertencias del gobernador intendente de Córdoba, Juan Gutiérrez de la Concha, que indicaba que la Junta se había creado abusivamente y sin más autoridad que la fuerza. La decisión era difícil y las autoridades sanjuaninas no sabían qué hacer. Por eso, tras diversas reuniones, decidieron esperar hasta que llegara más información y hasta ver qué decisiones tomaba el resto de las provincias.

Tenían que esperar pero, para eso, necesitaban que la gente siguiera ignorando la situación. Para mantener la calma del pueblo, y la propia, las autoridades se pusieron a organizar la celebración en honor al patrono San Juan Bautista, que se realizó el 23 y 24 de junio de 1810 con grandes festejos y desvió la atención de la Revolución. Sin embargo, el tiempo pasaba y la incertidumbre de las autoridades persistía. Por desconocimiento, el pueblo se mantenía tranquilo. Pero la situación cambió de golpe. Estanislao Tello, uno de los abogados del foro sanjuanino que había sido consultado por las autoridades, rompió el juramento de mantener el secreto y les reveló la situación a sus allegados. Así, el movimiento salió a la luz y se difundió con rapidez.

Con la noticia, el pueblo se despertó. Algunas familias se pusieron a favor del Rey y otras eligieron la Junta. La revelación de aquellos que estaban a favor de la libertad fue tal que salieron a poner leyendas en las puertas de las casas. Según cuenta Videla, como no había imprenta, escribieron en cueros bien pelados que rezaban: "Gobernarás, Cisneros, cuando salga lana a este cuero".

Tras el estallido del pueblo, las autoridades no tuvieron más remedio que darle participación a la gente y, por primera vez, organizaron una asamblea abierta al público en el Cabildo.

La asamblea popular se realizó el sábado 7 de julio en el Cabildo sanjuanino. Las campanas del edificio, que estaba ubicado frente a la plaza de la ciudad, sobre calle Cabildo (ahora General Acha) entre Portón y San Agustín (Rivadavia y Mitre respectivamente), sonaron antes de las 9 de la mañana. Y a esa hora, cada uno ocupó su lugar: los regidores se sentaron en sus bancas, a su derecha estaban los prelados y a su izquierda los cuerpos civiles y militares. El vecindario se congregó en la plaza desde temprano a pesar del frío, rodeó el Cabildo y se desparramó en la sala del edificio.

Asistieron todos, los funcionarios reales, las autoridades del Cabildo, los superiores de los conventos, algunos ex funcionarios y los vecinos. Tras el debate, el grupo resolvió que iba a obedecer a la Junta de Buenos Aires y convocó al pueblo a una nueva asamblea dos días después para elegir al diputado que representaría a San Juan.

Treinta días más tarde, las poblaciones de Jáchal y Valle Fértil adhirieron a la decisión del Cabildo de San Juan, en pos de la libertad.

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